Deliberan partidos alemanes sobre el terremoto electoral en Baviera

Después del terremoto electoral que se registró en Baviera este domingo, todos los partidos alemanes con fracción legislativa deliberan hoy sobre las causas de su fracaso o de su éxito.Los dos casos...

Después del terremoto electoral que se registró en Baviera este domingo, todos los partidos alemanes con fracción legislativa deliberan hoy sobre las causas de su fracaso o de su éxito.

Los dos casos mas patéticos corresponden a los dos perdedores: el Partido Socialdemócrata (SPD) y la Unión Socialcristiana de Baviera. El desplome mas grave lo experimentó el SPD, que está dejando de ser un partido de mayorías populares después de una larga tradición centenaria.

Su resultado en Baviera fue dramático al obtener 9.7 por ciento, lo que significó solo la mitad de lo que consiguió en el 2013, cuando tuvieron lugar las elecciones anteriores en ese estado alemán. Su pérdida fue de 10.9 puntos porcentuales. De ser el segundo principal partido en Baviera, ayer quedó en el quinto lugar.

Las elecciones en Baviera tienen tal importancia porque es el segundo estado mas poblado y mas rico de Alemania, y el único que cuenta con un partido propio que gobierna a nivel nacional en coalición, la Unión Social Cristiana (CSU). Tiene 12.44 millones de habitantes y en 2017 generó un Producto Interno Bruto de 595 mil millones de euros.

La cúpula del Partido Socialdemócrata se reunió hoy en Berlín para abordar los factores que jugaron un papel en su debacle. En el análisis de los datos electorales quedó de manifiesto que lo mas alarmante es que los electores bávaros perdieron la confianza justo en los temas que son las banderas del SPD.

Esos temas son seguridad laboral y sueldos suficientes para vivir, justicia social, la creación de viviendas con precios y alquileres accesibles, apoyo a la familia y política educativa.

El SPD se proyectó hoy en Berlín durante la conferencia de prensa después de las deliberaciones de su cúpula, como un partido que ha perdido la orientación y cuyo curso es ahora incierto.

Mientras que su presidenta, Andra Nahles, declaró que su partido seguirá en la coalición de gobierno, Rolf Stegner, el vicepresidente del PSD y uno de sus cerebros grises prominentes de los socialdemócratas, cuestionó la permanencia de éstos en la coalición de gobierno.

Para Nahles el golpe fue muy duro porque es la primera mujer en ser presidente de los socialdemócratas y está cayendo desde muy arriba. Expresó que deben volver a ganar la confianza electoral en los temas que son sus pendones y parte de su tradición.

El otro gran perdedor de la jornada, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), decidió presentarse como el partido fuerte y el que tiene el mandato popular para escoger al partido con el que gobernará los próximos cuatro años.

Con esos argumentos, las figuras principales de la CSU, Horst Seehofer y Markus Söder, trataron de quitarle hierro a su derrota pero la prensa alemana no les hizo el juego y las preguntas que se les plantearon fueron muy incisivas.

La más recurrente es si se se sacará a Horst Seehofer del Ministerio del Interior y si se lo retirará como presidente del partido. El político de 69 años es el principal responsable de las pérdidas de su partido después de humillar, criticar y pelearse en repetidas ocasiones con la canciller federal, Angela Merkel, durante los últimos tres años. Merkel siempre reaccionó impasible..

El otro personaje causante de la debacle de la CSU es el ministro presidente de Baviera, Markus Söder, un político egocéntrico que concentra la atención en él mismo. La cúpula de la CSU anunció hoy su decisión unánime de que Söder continúe siendo el ministro presidente de ese estado.

El resultado de la CSU en las elecciones de ayer, 37.2 por ciento, significó una caída desde los 47.7 por ciento que ganó en las elecciones de 2013. Es una pérdida de 10.5 puntos porcentuales.

El partido con el que probablemente establezca la CSU su primera coalición en Baviera será Electores Libres (FW), que también es conservador de derecha .

Su presidente, Hubert Aiwange, de 47 año, advirtió este lunes que no será un político fácil para Söder, y agregó que no "venderá" barato a su partido en las posibles negociaciones para formar coalición.

FW ganó 11.6 por ciento, un aumento de 2.6 puntos porcentuales respecto a sus resultados en las elecciones de hace cuatro años en Baviera.

La decisión de la CSU sobre con cuál partido se coaligará, aún no ha sido objeto de una decisión oficial.

La otra organización política que podría ser también socia en la nueva coalición en Baviera es el Partido Verde, que ganó 17.5 por ciento de los votos, 8.9 puntos porcentuales mas que en el 2013. Ayer se situó como el que mas terreno ganó en los comicios de ayer. Sin embargo, Söder rechazó esa posible coalición.