En el Santuario del Señor de Monserrate convive la fe y el azar

Escarlin Yasmil Pozo Guzmán es originaria de Azua, una pequeña provincia de República Dominicana, y además de considerarse fiel creyente de Dios, disfruta del azar, por eso tras visitar el Santuario...

Escarlin Yasmil Pozo Guzmán es originaria de Azua, una pequeña provincia de República Dominicana, y además de considerarse fiel creyente de Dios, disfruta del azar, por eso tras visitar el Santuario del Señor de Monserrate, no dejó pasar la oportunidad de lanzar tres monedas al pozo de los deseos.

Es la primera vez que la joven periodista de 23 años de edad sale de su país y aunque reconoce que no sabía a ciencia cierta cuáles eran los atractivos más emblemáticos de Bogotá, leyó que era imperdible visitar este templo católico, situado a tres mil 172 metros sobre el nivel del mar, en la cima del cerro de Las Nieves.

“Al entrar a la iglesia fue una sensación indescriptible. Sentí la presencia de algo poderoso, no me sentí sola, sentí que Dios estaba ahí, mirándome y escuchándome”, expresó visiblemente emocionada.

Pozo Guzmán subió el cerro de La Nieves en teleférico, a fin de poder contemplar desde las alturas a ciudad. Sin embargo, se llevó una grata sorpresa pues su devoción y fe, la hizo sentir escuchada.

La joven, quien se desempeña como reportera, fue madre hace apenas 11 meses y entre sus plegarias estaba el bienestar para su hijo. “Yo le hablaba a Dios desde mi interior y comencé a sentirme diferente, con deseos de llorar”, agregó.

De acuerdo con las creencias de los bogotanos, el Señor de Monserrate ha sido cómplice del sueño de muchas mujeres. Y es que dicen, es asediado por féminas que depositan toda su fe en él para que el novio les pida matrimonio.

Aunque esta no era la necesidad de Escarlin, ella asegura que al sentirse cobijada por el Señor Caído de Monserrate, la hizo vivir grandes emociones.

Sin embargo, al salir de la iglesia se llevó otra sorpresa y es que caminando por los alrededores encontró el pozo de los deseos, al que decidió aventarle tres monedas.

“En mi país hay una piscina ubicada en el parque de la Independencia y sirve para pedir deseos. De muy pequeña cada que iba con mi familia aventaba una moneda, no recuerdo si se me llegaron a cumplir mis peticiones pero ver este pozo me hace revivir esos recuerdos de mi niñez”, expresó con singular alegría.

Al observar el fondo del pozo, se aprecian pesos colombianos pero también  monedas de otros países. Según uno de los vigilantes del lugar, quien prefirió guardar anonimato, mensualmente las monedas son recolectadas y llevadas al banco, a fin de que las monedas extranjeras puedan ser canjeadas a la moneda nacional que va a dar a orfanatos de esta ciudad.

Actualmente, el Santuario de Monserrate es considerado una visita obligada para los turistas, quienes pueden llegar a la cima a través de un sendero peatonal que te lleva más de dos horas recorrerlo a pie o a través del funicular, un tren que permite contemplar el paisaje boscoso de la montaña.

Otra opción para llegar a este espacio religioso y turístico es el teleférico, mediante el cual llegas en cinco minutos pagando 20 mil pesos colombianos de ida y lo mismo de vuelta.

Desde este transporte, peregrinos y turistas también aprecian el paisaje natural de la ciudad y los rascacielos que embellecen Bogotá.

A diario el templo recibe a propios y extraños, sin embargo, la temporada más alta de visitas es Semana Santa, cuando miles de personas desean llegar a la cima para cumplir una promesa de fe o bien para tomarse la anhelada "selfie" con Bogotá de fondo.

De acuerdo con Instituto Distrital de Turismo de Colombia este complejo es la atracción número uno para visitantes de Bogotá. Solo el 26 por ciento de quienes ascienden son residentes de la capital, el 71 por ciento son extranjeros y el resto colombianos que visitan esta ciudad.