Llega a Guanajuato "Ganapati", una interpretación del Dios Elefante

Basado en las más puras y ricas tradiciones de la India, el grupo Laboratorio de Adishkti para la Investigación Teatral presentará en esta ciudad su producción “Ganapati”, una visión moderna del mito...

Basado en las más puras y ricas tradiciones de la India, el grupo Laboratorio de Adishkti para la Investigación Teatral presentará en esta ciudad su producción “Ganapati”, una visión moderna del mito sobre esa deidad hindú Cabeza de Elefante, informaron hoy los artistas de "performance" Nimmy Raphel y Arvind Rane.

“Ganapati, el Dios Elefante” es una suerte de periplo a través de esa nación asiática que asiste al XLVI Festival Internacional Cervantino (FIC) como país invitado de honor. La obra muestra el origen de esa divinidad, su historia y su paso hacia el futuro, y va a ser llevada a escena este viernes y mañana sábado, a las 18:00 horas, en el Teatro Cervantes.

En entrevista con medios de comunicación, Raphel y Rane destacaron que con estricto apego a su cultura ancestral dedican esta pieza escénica al Dios Cabeza de Elefante. “Narramos su historia sin jubilar la idea de que la tradición permite contar esa historia desde diversos ángulos”, dijeron.

También coincidieron en señalar que cuando el espectador admira este "performance" de manera fácil y muy pronto advierte la emoción que viste a los actores para transmitir lo que desean conectar con el público. “Dominamos las emociones y entrenamos el cuerpo en una disciplina que nos acompaña desde hace 19 años; hora y media, todos los días”.

De acuerdo con sus declaraciones, ambos dominan las emociones y entrenan el cuerpo, pues aseguran que la emoción no sólo sucede en el cerebro, también en el cuerpo, porque es un proceso físico y a través del entrenamiento físico, nacen y florecen sus emociones.

En armonía con el eje temático del FIC 2018, “El futuro es hoy”, la propuesta escénica destaca el recorrido de este país asiático hacia el porvenir, en cuyo proceso ha sabido mantener su heterogeneidad e identidad. La obra está compuesta por siete episodios con una expresión verbal mínima apoyada en gestos, música koodiyattam y ritmos populares.

Ese conjunto de manifestaciones artísticas y culturales, provenientes de distintas regiones del sur de Asia, expone el ciclo creación, celebración, destrucción y retorno. Todo inicia, adelantaron, con la celebración que hacen artesanos de una de sus principales deidades, en un ambiente de alegría e inspiración; un narrador relata la vida del Dios Paquidermo.

Para alcanzar la armonía mente-cuerpo que exige un "performance" de tan alto grado de dificultad como es “Ganapati, el Dios Elefante”, entrenan en las profundidades de las artes marciales antiguas que dieron origen al judo y al karate, porque “el arte toca puntos energéticos del cuerpo, los que llevan las emociones a la parte corporal del ser humano”.

Afables en su trato y doctos en la materia, Nimmy Raphel y Arvind Rane pusieron en relieve que una versión hindú señala que luego de decapitar accidentalmente a este dios, Shiva, el creador del Universo, se encontró con un elefante bebé, quien rápido aceptó sacrificarse cediendo su cabeza. Esa es una de las leyendas más difundidas de esa nación.

“El Dios con Cabeza de Elefante y barriga hinchada personifica la hibridez y según el mito, es él quien ofrece a los músicos una semilla para alcanzar una evolución de la cual resulte un sonido único”, anotaron los artistas, quienes a su cotidiana labor escénica en los escenarios suman la constante impartición de talleres y cursos didácticos para el público.