La conflictividad repuntó en Guatemala en los últimos cinco años con costos para el país superiores a los 800 millones de dólares, dijo un estudio difundido hoy durante un foro organizado por la Cámara de Industria de Guatemala (CIG) y representantes del sector energético.

El estudio, denominado “Impactos socioeconómicos de la conflictividad sobre el modelo eléctrico”, hizo ver que Guatemala no pudo crear 160 mil empleos directos e indirectos, registró pérdidas equivalentes a 6,7 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) y perdió unos 413 millones de dólares en impuestos no cobrados.

El analista Paulo de León, quien presento el estudio de la Central American Business Intelligence (CABI), dijo que la conflictividad ha costado al país más de 6.5 mil millones de quetzales (867 millones de dólares). 

La conflictividad que afecta al sector eléctrico incluye la férrea oposición de comunidades indígenas a la construcción de hidroeléctricas y plantas, por el daño ambiental, negativa a pagar tarifas del servicio por considerarlo elevado y robo de energía eléctrica en la zona rural.

De León dijo a Notimex que la conflictividad y la falta de certeza jurídica impide la llegada de inversiones, que han descendido de manera dramática en los últimos cinco años, y pone en riesgo al sistema de energía eléctrica.

El directivo de la CIG, Rudolf Jacobs, dijo a su vez que por la conflictividad el país pierde inversiones por unos 400 millones de dólares al año y que en el caso de la industria eléctrica, se incumple el objetivo de la cobertura total del servicio que es de alrededor del 95 por ciento de la población.