Triunfo de Chile en La Haya no evitará nuevas acciones bolivianas

El fallo favorable a Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya en el caso de la demanda marítima boliviana no evitará la presentación de nuevas acciones internacionales de la...

El fallo favorable a Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya en el caso de la demanda marítima boliviana no evitará la presentación de nuevas acciones internacionales de la nación altiplánica.

Aunque la decisión de la CIJ informada este lunes fue categórica respecto que Chile carece de obligación alguna de negociar un acceso soberano al mar para Bolivia por su territorio, las autoridades bolivianas estudian nuevas acciones para conseguir una salida al Océano Pacífico.

Bolivia demandó a Chile el 24 de abril de 2013 en La Haya por un supuesto incumplimiento de este país de su “obligación de negociar” una salida al mar, la que perdió en la llamada “Guerra del Pacífico” (1879-1883) en manos de esta nación sudamericana.

De acuerdo al gobierno del presidente boliviano Evo Morales, Chile tenía la obligación de negociar con Bolivia un acuerdo para que Bolivia tuviera una salida soberana al Pacífico, la cual debía cumplir de buena fe, pronta y formalmente, en un plazo razonable y de manera efectiva.

Politólogos locales recalcaron que la causa boliviana no era un juicio de reivindicación marítima ni de soberanía territorial, sino de una supuesta obligación chilena de negociar con Bolivia un acceso al océano.

Para intentar que la demanda boliviana fuera desestimada, Chile presentó ante la CIJ una excepción preliminar, pero el 24 de septiembre de 2015 La Haya se declaró competente de conocer el fondo del caso por 14 votos a favor y dos en contra.

Según la CIJ, “los asuntos en litigio no son asuntos ya resueltos por arreglo entre las partes ni por lado arbitral, ni por decisión de un tribunal internacional, ni tampoco por asuntos regidos por acuerdos en vigor a la fecha de la formalización del Pacto de Bogotá”.

La decisión desestimó la postura chilena respecto que las aspiraciones marítimas bolivianas eran materias resueltas por el Tratado de Paz y Amistad de 1904 y que el Pactó de Bogotá señalaba que la CIJ no tiene competencia para acontecimientos ocurridos antes de 1948.

La corte reconoció en el fallo de la excepción preliminar que, desde 1904, “los dos estados hicieron diversas declaraciones y mantuvieron diversos intercambios diplomáticos en relación con la situación de Bolivia respecto del Océano Pacífico”.

La CIJ concluyó en su oportunidad que “el objeto del diferendo es saber si Chile tiene obligación de negociar de buena fe un acceso soberano de Bolivia al Océano Pacífico y en caso afirmativo si Chile ha incumplido dicha obligación”, aunque aclaró que “no le corresponde determinar el resultado de tal negociación”, la que dependerá de la voluntad de las partes.

Tanto Chile como Bolivia presentaron en los tiempos pactados los documentos escritos establecidos en el proceso, como la Memoria, Contramemoria, Réplica y Dúplica, donde expusieron sus argumentos, defensas jurídicas y pruebas.

En los alegatos orales, realizados en marzo pasado, los representantes de los dos países ahondaron en sus argumentos, se rebatieron en forma mutua e insistieron en que les asiste el Derecho Internacional.

A juicio del Estado chileno, los argumentos esgrimidos por Bolivia no tenían fundamento jurídico, por lo que no tenían ninguna obligación de negociar una salida soberana al Océano Pacífico con Bolivia.

Según politólogos chilenos, no existen tratados ni costumbres que obliguen a Chile a negociar un acceso al mar para Bolivia, por lo que la nación altiplánica centró sus argumentos en supuestos actos de gobierno unilaterales de este país de los cuales habría nacido la obligación.

En el llamado “Libro del Mar”, editado por Bolivia, ese país sostiene que “Chile se ha comprometido a negociar una salida soberana al mar para Bolivia a través de acuerdos, práctica diplomática y una serie de declaraciones atribuibles a sus representantes del más alto nivel”.

Los expertos habían advertido que la CIJ podía señalar este lunes que no había obligación alguna de Chile de negociar con Bolivia (como lo hizo); que existía una obligación, pero este país ya la había cumplido, o que existía una obligación chilena pendiente de cumplimiento y debía negociar.

El “peor” de los escenarios para Chile era que La Haya hubiese fallado a favor de Bolivia, lo que habría obligado a ambos países a sentarse a negociar de “buena fe”, pero la CIJ había aclarado en su fallo de la Excepción Preliminar que “no le corresponde determinar el resultado de tal negociación”.

Este lunes, la CIJ descartó en su fallo sobre la demanda marítima que Chile tenga la obligación de negociar con Bolivia un acceso soberano al Océano Pacífico para este último país.

En un extracto de la sentencia, leída por el presidente de la CIJ, el somalí Abdulqawi Ahmed Yusuf, el tribunal estableció, por 12 votos contra tres, que Chile no tiene una obligación legal de negociar una salida soberana al mar para Bolivia por territorio chileno.

“La corte observa que Chile y Bolivia tienen una dilatada historia de intercambios. La Corte, no obstante, no puede concluir, basándose en el material presentado, que Chile tenga obligación de negociar con el fin de que se le conceda a Bolivia pleno acceso soberano” al mar, precisó.

En la actualidad, Bolivia posee amplias facilidades para exportar sus productos por los puertos del norte chileno, lo cual fue expuesto con estadísticas y antecedentes históricos por este país ante La Haya.

De acuerdo con historiadores bolivianos, la nación altiplánica perdió en la Guerra del Pacífico, en manos de Chile, sus 400 kilómetros de costa y 120 mil kilómetros cuadrados de territorio, lo que en la actualidad corresponde a la región chilena de Antofagasta.