“Nadie sabía lo que nos esperaba” hace un año

A un año del terremoto, los recuerdos permanecen en la memoria y se reflejan en la gente y en las calles de la Ciudad de México.Lo sucedido ese día magnificó el miedo de quienes sufrieron el...

A un año del terremoto, los recuerdos permanecen en la memoria y se reflejan en la gente y en las calles de la Ciudad de México.

Lo sucedido ese día magnificó el miedo de quienes sufrieron el terremoto de hace 33 años, de aquel 19 de septiembre de 1985.

En aquel martes de septiembre de hace un año, las noticias comenzaron fluir poco a poco, el recorrido de la colonia Roma a Villa Coapa mostró una realidad lejana a lo que se escuchaba por el momento en la radio del microbús que luchaba por continuar su trayecto.

“Nadie sabía lo que nos esperaba”, comentó una mujer a su acompañante, pues nadie imaginó que la tragedia de 1985 volvería a repetirse en la misma fecha.

Hoy las heridas aún no cicatrizan, el recuerdo y el miedo reviven. Sobre la calzada de Tlalpan y casi Taxqueña, el vacío del multifamiliar recuerda la desgracia y las ausencias.

Aquel martes después del terremoto, el caminar de miles de personas desplazó a la de los automóviles de las calles y avenidas de la Ciudad de México.

“Lo mejor es bajarnos del micro”, recomendó un hombre a la altura del Viaducto, que se dirigía a la Unidad “Narciso Mendoza” en Tlalpan, donde su esposa embarazada de ocho meses se encontraba.

El conductor del microbús circulaba atento a la parada solicitada de algún pasajero, muchos extendían la mano con el costo del pasaje, otros inmersos en la desesperación y el llanto silencioso solo abordaban el transporte.

Sobre la avenida Miramontes, las heridas no cicatrizan. La mayoría de edificios dañados permanece como una muestra del temblor de 7.1 que se registró sobre todo en la Ciudad de México, Puebla, Morelos y el Estado de México.

Los edificios  de Los Girasoles, en Coapa, permanecen silenciosos con las heridas abiertas; la plaza Galerías Coapa parece negarse a abrir sus puertas; la tienda de autoservicio en Acoxpa y Miramontes comenzó la reconstrucción total y la unidad de Suburbia de la zona aún muestra los enormes daños que el terremoto provocó en el inmueble.

Cerca de las 17:00 horas del 19 de septiembre de 2017, en el cruce de la calzada de las Brujas y Miramontes, la circulación por el carril en dirección a Xochimilco permanecía interrumpida.

“Por favor, necesitamos palas, picos, gatos hidráulicos, gasas, agua, alcohol”, gritaban hombres y mujeres de todas las edades a los conductores de automóviles que, desencajados por la magnitud de la tragedia, circulaban con lentitud por la zona.

“Hay niños sepultados, se desplomó el Rébsamen. Necesitamos ayuda para rescatarlos”, era un grito de súplica de otro capitalino que se convirtió en rescatistas ese día.

Hoy el terreno de lo que hace un año era el Colegio Rébsamen luce con flores y coronas blancas, en recuerdo de los pequeños que perdieron la vida tras el derrumbe.

Este 19 de septiembre, en punto de las 13:16 horas del centro del país, el sonido de la alerta sísmica recordó la pesadilla ocurrida hace un año.