Tempestad en el horizonte de la coalición que gobierna en Alemania

En el horizonte de la coalición de gobierno de tres partidos de Alemania, las nubes son borrascosas ante la decisión que deberá tomar mañana sobre la permanencia o salida del funcionario a cargo de...

En el horizonte de la coalición de gobierno de tres partidos de Alemania, las nubes son borrascosas ante la decisión que deberá tomar mañana sobre la permanencia o salida del funcionario a cargo de los servicios de espionaje y de seguridad interna del país.

La situación en el gobierno de coalición es tensa porque este caso puede provocar la ruptura de esa alianza entre demócrata-cristianos, socialcristianos y socialdemócratas, que de por sí es frágil. Eso forzaría a nuevas elecciones en un país encrespado.

Hans Georg Maassen, de 55 años, era todavía este lunes presidente de la Oficina Federal de Protección a la Constitución, la instancia para la vigilancia abierta y encubierta sobre las tendencias políticas extremistas y sobre el espionaje en Alemania.

El motivo por lo que este día su "silla" se tambalea se debe a la declaración que hizo al diario Bild hace unos días, cuando calificó de falsas unas imágenes de video hechas con celular durante los disturbios en Chemnitz, cuando radicales de derecha persiguieron extranjeros en las calles para darles un escarmiento.

La mezcla resulta explosiva si se toma en cuenta que el día anterior, la canciller federal, Angela Merkel, se refirió a ese video para condenar la violencia de la extrema derecha en Chemnitz contra los inmigrantes.

Las declaraciones de Merkel y las de Maassen chocaron inmediatemente entre sí. Eran dos evaluaciones contradictorias sobre un suceso que captó la atención de todo el país durante varios días y que tuvo como protagonistas a fuerzas de extrema derecha y neonazis contra extranjeros y refugiados.

Se abrió entonces la interrogante de cuál de los dos tenía la razón: la canciller Merkel o Maassen.

El jefe de los espías alemanes tuvo que presentarse ante las comisiones parlamentarias de Control y de Política Interna para explicar porqué calificó ese video de ser falso y si podía probarlo. Las respuestas de Maassen no fueron lo suficientemente convincentes para los prominentes órganos del Bundestag.

La coalición que gobierna Alemania se integra de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) que encabeza Angela Merkel, del partido bávaro Unión Social Cristiana (CSU) de Horst Seehofer y del Partido Socialdemócrata (SPD) de Andrea Nahles.

En esas circunstancias salió a la luz pública que Maassen se había reunido varias veces con dirigentes del partido Alternativa para Alemania (AfD), que es de extrema derecha y tiene como capote rojo a los refugiados y extranjeros, a los que considera el problema y una amenaza para Alemania.

Ese partido de nueva creación se ha fortalecido de tal manera que actualmente es la tercera fuerza política y electoral de Alemania, lo que también significa que tiene la tercera mayor fracción legislativa en el Parlamento.

El Partido Socialdemócrata (SPD) demanda que se retire de su cargo a Hans Georg Maassen, en momentos en que Alemania registra un "jalón" hacia la extrema derecha. Es tal el rápido avance de la AfD que ya hay encuestas electorales que lo evalúan como la segunda fuerza política del país.

La remoción de Maassen toca los principios fundamentales de la socialdemocracia alemana, que está en contra de la extrema derecha, el fascismo y el neonazismo porque ponen en peligro la democracia en Alemania. De ahí que no se espera que el SPD transija al respecto y acepte la permanencia de Maassen.

Un presidente de la Oficina Federal de Protección a la Constitución que es amistoso con el partido de extrema derecha más fuerte del país y tiene varias cordiales entrevistas con sus miembros, no es tolerable para los socialdemócratas alemanes.

La mezcla de factores tiene todavía un elemento agravante: el presidente de la CSU, Horst Seehofer, ha virado en dirección a la extrema derecha en su afán de pescar votos en las aguas turbias de la ultraderecha y del neonazismo para su partido, ya que en octubre hay elecciones en Baviera.

La CSU es lo más a la derecha que puede estar legalmente un partido en el espectro político alemán sin llegar a ser ultra y salirse de lo permitido por la ley.

Seehofer ha hecho la guerra a la canciller federal de todas las maneras posibles desde que ésta abrió las fonteras a 800 mil refugiados en septiembre de 2015 y justamente él, en su cargo de ministro del Interior de Alemania, es el jefe de Maassen.

El tema, de por sí álgido, cobró aún más gravedad porque el diario Die Welt afirmó este lunes que altas fuentes del gobierno alemán que no identificó le habrían asegurado que la canciller federal está en favor de la salida de Maassen.

Si Merkel está de acuerdo, la consecuencia es la muy posible ruptura de la coalición que gobierna a Alemania.

Los sucesos violentos en Chemnitz comenzaron el 26 de agosto cuando un alemán de 35 años fue apuñalado en la calle. La policía detuvo a dos individuos, ambos refugiados, por ser sospechosos de haber cometio el asesinato.

La noticia se manejó en redes sociales y medios de derecha como una prueba más de la peligrosidad de los refugiados para Alemania y empezaron los disturbios en las calles de Chemnitz, que se prolongaron durante varios días.

La policía de Chemnitz fue especialmente considerada con los miembros de la extrema derecha que participaron en los enfrentamientos. Sajonia, el estado germanoriental donde se localiza Chemnitz, tiene desde hace tiempo la reputación de xenófobo y pro-extrema derecha.

En ese conjunto de circunstancias, las declaraciones de Maasen sobre el falseamiento de los videos, fue el último ingrediente que faltaba para hacer explosiva la mezcla.