La Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa) recibió en el municipio de Tepotzotlán, Estado de México, pieles y taxidermias que elementos de la Policía Federal aseguraron en la empresa de mensajería Castores.

La dependencia informó en un comunicado que los uniformados entregaron en total seis cajas de cartón que contenía en su interior varios objetos característicos de danzantes como tambores, sonajas, maracas, ropa, collares, aretes, plumas y otros artículos.

Además, en una de las cajas se encontraron partes y derivados de especímenes de fauna silvestre, entre las que estaban tres pieles completas con taxidermia de jaguar pinto (Pantera onca) así como una taxidermia en forma de casco de ese mismo animal, con adornos de pluma de faisán y pistácido.

Asimismo, una piel completa con taxidermia de cabeza en forma de casco de ocelote (Leopardus pardalis) con incrustaciones de víbora de cascabel (Crotalus sp); una taxidermia de cabeza de tucán real (Ramphastos sulfuratus), y una bolsa de mano de piel de vacuno con incrustación de piel de cocodrilo (Crocodylus sp).

Todos estos artículos se encontraban en regular estado de conservación, sin embargo, carecían de un sistema de marcaje que permita su plena identificación, además de carecer de algún documento que acreditara su legal procedencia.

Dichos artículos provenían del Municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, y tenían como destino la ciudad de Tijuana, Baja California.

La Profepa recordó que las especies Panthera onca y Leopardus pardalis se encuentran listadas dentro de la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, en la categoría de En Peligro de Extinción (P) y en Apéndice I de la CITES.

En tanto, la especie Ramphastos sulfuratus se encuentra listada dentro de la NOM-059-SEMARNAT-2010, en la categoría de Amenazada (A) y en el Apéndice II de la CITES. La especie Crocodylus sp se encuentra listada en el Apéndice II de la CITES.

De acuerdo con la Ley General de Vida Silvestre (LGVS), aquella persona que realice este tipo de conductas podría recibir una sanción que va desde una amonestación, una multa equivalente a 50 mil Unidades de Medida y Actualización, el decomiso de ejemplares y pago de gastos al depositario de ejemplares.

Además, de acuerdo con el Código Penal Federal, cualquier actividad con fines de tráfico, posesión y transporte de algún ejemplar de una especie de fauna silvestre en peligro o regulada, puede ser sujeto a una pena de uno a nueve años de prisión y por el equivalente de trescientos a tres mil días multa.

A partir de abril del 2017, el tráfico de vida silvestre puede ser investigado por el ministerio público federal y sancionado como delito de delincuencia organizada, por lo cual la PROFEPA interpondrá una denuncia penal a fin de abrir la investigación correspondiente.