Para todo aquel que sea fanático de los musicales, el teatro, la ópera, el ballet, las orquestas, los espectáculos de primer nivel y hasta conciertos de rock, el Bass Performance Hall es el recinto ideal para disfrutarlos en esta ciudad.

Es una joya arquitectónica que este 2018 celebra el 20 aniversario de su creación Fue diseñado por David M. Schwartz de Architectural Services, Inc. en 1998, a sugerencia del pianista Van Cliburn, la filántropa Nancy Lee Bass y su esposo, Perry Richardson Bass.

Su estética está inspirada en las fastuosas casas de ópera y teatros europeos. Su auditorio es al estilo herradura coronado en el que destaca una cúpula que parece flotar sobre las nubes.

Su domo de 24 metros de diámetro fue pintado por Scott y Stuart Gentling. De acuerdo con la revista "Travel + Leisure", es considerado uno de los 10 lugares en el mundo con mejor acústica.

En su exterior sobresalen dos ángeles soplando a través de una trompeta. Tienen una altura aproximada de 15 metros. Sobre una barra de hierro, fueron esculpidos a mano con piedra caliza de Texas a cargo del escultor húngaro Martón Varó.

Tras una inversión aproximada de 65 millones de dólares en su construcción, fue inaugurado el 1 de mayo de 1998 y su majestuosa sala tiene capacidad para albergar a 2 mil 56 personas, siempre y cuando la orquesta se halle en el escenario, pero si ésta ocupa las primeras filas, se pierden por lo menos 66 asientos.

En las salas VIP donde aguardan los artistas antes de ofrecer su espectáculo, sobresalen pinturas de Nancy Lee Bass y Perry Richardson Bass.

Los sanitarios son una parte más de su atractivo. Las puertas están decoradas con notas musicales y se escucha música en su interior.

A lo largo de su historia, el Bass Performance Hall ha sido hogar de las cuatro compañías artísticas más importantes de Fort Worth: Fort Worth Opera, Texas Ballet Theater, Fort Worth Symphony Orchestra y la competencia de piano Van Cliburn.