Un grupo de científicos desarrolla modelos de predicción de los efectos que tiene el cambio climático sobre los ecosistemas, a partir de un indicador biológico: las bromelias epifitas, plantas que viven sobre los árboles y carecen de raíces absorbentes, obtienen agua y nutrientes, a través de estructuras en sus hojas.

Entre las epífitas más conocidas se pueden mencionar el heno, helechos, copete de la piña, orquídeas, musgos. Epífita significa “planta que crece encima de otras plantas” y bromelias se refiere a que son epífitas que pertenecen a la familia Bromeliaceae.

Estas plantas no son parásitas como muchas veces se piensa, pues no se alimentan de la savia del árbol, si no que lo utilizan como sostén.

Esta familia de plantas se distribuye en el continente americano desde el sur de Estados Unidos hasta Argentina y Chile, con una especie en el oeste de África. En México, las bromelias epífitas se ubican principalmente en el sur del país, y son objeto de estudio de especialistas del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY).

Casandra Reyes García, investigadora de la Unidad de Recursos Naturales de ese centro y líder de este proyecto, destacó en entrevista con Notimex, la importancia de este trabajo en la península de Yucatán, pues dijo que es una región en la que se han hecho proyecciones relacionadas con el impacto del cambio climático.

Con más 10 años de investigación en los que han registrado el comportamiento de 15 especies de bromelias, ubican a estas plantas como un componente vital para los ecosistemas.

Además, las analizan como un indicador de los cambios climáticos en la Península de Yucatán, lo que en un mediano o largo plazo permitirá generar planes de mitigación ante estos efectos.

La investigadora argumentó que esto es posible por las características fisiológicas, ya que son muy sensibles a los cambios de clima.

Para el estudio, se establecieron cuadrantes permanentes para el análisis de estas plantas en manglar (Celestún), matorral de duna costera (San Benito), selva baja (Dzibilchaltún), mediana (Kiuic) y alta (Calakmul), a fin de tener en monitoreo diferentes ecosistemas donde hay una diversidad importante de plantas epífitas.

“Hemos estudiado la relación de estas plantas y su entorno y cómo hacen para crecer y sobrevivir en ambientes cambiantes y estresantes”, explicó la especialista.

Afirmó que existe conciencia sobre el desarrollo del cambio climático, pero que no queda claro aún los tipos de cambios que se registran en los ecosistemas, y mediante el comportamiento de las bromelias podemos identificar las zonas más vulnerables.

Durante el tiempo de estudio, los expertos han identificado cambios en la zona de estudio y a través de este marcador biológico identifican los factores que más detonan los cambios como la temperatura máxima y la cantidad de lluvia, por ejemplo. Así, han registrado cambios hasta 30 por ciento en el número de bromelias en algunos ambientes, en un periodo de ocho años.

También, los especialistas del CICY, centro público de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) realizan una clasificación morfológica entre regiones y con los datos del comportamiento definen modelos que ayudarán a predecir las modificaciones que el cambio climático provoca en los ecosistemas.

Precisó que se tiene el interés de hacer grupos ecofisiológicos que permitan exportar esta metodología a otras regiones como Chiapas, Jalisco y Oaxaca, donde también hay gran diversidad de estas especies, así como analizar las variaciones en la vegetación como resultado del cambio climático.