Como preámbulo al Grito de Independencia, el público disfrutó espacios emblemáticos de la Ciudad de México como el Ángel de la Independencia, el Monumento a la Revolución y el Zócalo, para bailar o sencillamente pasarla en familia.

En el Ángel de la Independencia la gente disfrutó de una tarde con un espectáculo musical a cargo de Son Tepito y una verbena que se colocó alrededor de la glorieta, organizado por un partido político.

Niños, adolescentes, adultos y personas mayores asistieron a ese sitio emblemático del Paseo de la Reforma, pero no solamente para caminar o bailar sino también para comer algún antojito mexicano, como las tradicionales tostadas de pata o de tinga, sin dejar de lado el pozole con carne de pollo o de puerco, así como los elotes y esquites.

Para los bromistas no podían faltar los huevos de harina o de confeti, las chicharras, silbidos y pintura para el rostro con los colores del lábaro patrio.

Entre los asistentes, algunos llegaron con la playera de la Selección Mexicana, otros con máscaras de luchadores, y las mujeres, sobre todo las niñas y jóvenes, de Adelitas.

En tanto, en el Zócalo capitalino, no podían faltar los vendedores ambulantes que ofrecían sus productos como cornetas, listones y coronas, todos con los colores de México, verde, blanco y rojo.

En el Monumento a la Revolución, uno de los lugares más emblemáticos de la Ciudad de México, se respiró tranquilidad, pues familias y parejas de jóvenes, disfrutaron caminando por este sitio, donde no hubo espectáculo musical, pero la gente lo visitó.