Se calcula que en México, unos 3 millones de personas no disponen de energía eléctrica en sus hogares. La cifra, aunque inferior a la registrada en la mayoría de los países vecinos, es todavía demasiado elevada y se ha convertido en los últimos años en el caballo de batalla de numerosas iniciativas que trabajan para erradicarla.

Llevar electricidad a los más de 600,000 hogares que no cuentan con suministro es el principal reto de los promotores de varios proyectos que, desde el ámbito privado —aunque, en muchos casos, con ayuda del sector público—, trabajan en poblaciones rurales aisladas, con tasas de marginación muy elevadas y en las que rara vez viven más un centenar de habitantes. Empresas como Natural Project y organizaciones como WWF Adena han señalado la necesidad de superar esa brecha.

En esos poblados, sus habitantes deben caminar a diario varios kilómetros si quieren tener acceso a los principales dispositivos tecnológicos —teléfono, radio, televisión o internet— que en otras partes del país son casi omnipresentes. Y cuando llega la noche, sus principales fuentes de iluminación son las velas y las lámparas de queroseno, rudimentarias y altamente contaminantes. 

La coyuntura permite además, a juicio de especialistas consultados por 20minutos, pasar de una producción de energía centralizada, basada en grandes plantas, como centrales hidroeléctricas o nucleares, a una generación distribuida, en la que se emplean muchos y pequeños sistemas situados muy cerca de donde se consume la electricidad.

Cambio de paradigma

Las razones para lograr este cambio de paradigma son poderosas. Y es que, tal y como afirma la directora de Cambio Climático y Energía de WWF-Adena, Vanessa Pérez-Cirera, "de seguir así, en 2050 habremos duplicado el consumo energético en renta per cápita y habremos provocado un aumento de la temperatura global de entre 4 y 5 grados a finales de siglo". 

En México, las perspectivas no son mucho más halagüeñas. El país es el segundo país de América que junto con Canadá emite mayor cantidad de CO2 a la atmósfera por la quema de combustibles fósiles y el primero en América Latina, por lo que, insiste Pérez-Cirera, "resulta vital mantener los esfuerzos e invertir en eficiencia energética". Si no se actúa en el sentido opuesto, será difícil alcanzar los compromisos adquiridos: una reducción de las emisiones de Co2 a la mitad en 2050, y del 30% en 2020.

Cuestión de rentabilidad

En este contexto, iniciativas como las que ofrece Natural Project, empresa proveedora de sistemas energéticos limpios, resultan idóneas para lograr, entre otros compromisos, que el 35% de la energía que se produzca en 2024 en México se sustente en fuentes limpias.

Sale más rentable optar por instalaciones eficientes que adherirse a la red generalSegún explica su directora de Marketing, Elena Marín, la idea de la que parten es sencilla y consiste en proporcionar sistemas energéticos limpios a dos tipos de beneficiarios: los clientes "urbanos" —tales como, hoteles, complejos de oficinas y centros  comerciales— y los "rurales" —es decir, los pequeños poblados a los que aún no ha llegado la red eléctrica.

En la actualidad, Natural Project desarrolla proyectos de iluminación LED autónoma, cercas electrificadas por sistemas fotovoltaicos y sistemas de bombeo solar para extraer agua de forma autónoma y gratuita.

Este último tipo de sistemas, que estudian desarrollar en diversas poblaciones rurales del país, permite extraer energía del sol a través de paneles fotovoltaicos conectados a bombas de agua que obtienen energía eléctrica en forma de corriente continua. De este modo, sus beneficiarios disponen de suministro eléctrico de forma autónoma y sin necesidad de estar conectados a la red eléctrica nacional.

Además de contribuir a la salud del planeta, Marín destaca el rendimiento de esta tecnología para los usuarios a los que, asegura, "les sale más rentable optar por instalaciones de energía eficientes que costear una infraestructura con la que adherirse a la red general".

Un mismo espíritu 

Con planes similares, un grupo de universitarios fundó una empresa con la que llevar electricidad, a partir de sistemas propios y eficientes, a las 600,000 viviendas que no tienen en México. Iluméxico obtuvo en 2010 el V Premio Santander a la Innovación Empresarial y su tecnología ha alcanzado ya a unas 2,000 viviendas repartidas en un centenar de pequeñas comunidades en el país.

Según explica su cofundador Manuel Wiechers, sus equipos —que emplean energía solar y transforman en eléctrica— fueron diseñados para comunidades rurales y muy pequeñas, a las que se capacita para su manejo.

El proyecto suele presentarse en primera instancia a un “aliado local”, que puede ser una asociación o el líder de la comunidad, y se financia a través de microcréditos que los beneficiarios pagan poco a poco y gracias, en parte, al apoyo gubernamental.

Pero la idea es "ir más allá" y ser algo más que proveedores de tecnología en estos poblados, por lo que ofrecen también talleres sobre diversos asuntos, con los que buscan ayudar al desarrollo de estas poblaciones. "No queremos presentarnos como vendedores al uso sino tener presencia a largo plazo en las zonas", zanjó Wiechers.