Los niveles de violencia armada en Estados Unidos constituyen una crisis de derechos humanos, que ha sido alentada por un gobierno sin voluntad política para restringir el acceso a las armas de fuego, de acuerdo con el grupo civil Amnistía Internacional (AI).

En un informe difundido este miércoles, AI destacó que todos los aspectos de la vida estadunidense se han visto comprometidos de alguna manera por el acceso sin restricciones a las armas de fuego, sin que haya siquiera intentos de una regulación nacional significativa.

Apuntó que pese a que la mayoría de los países del mundo cuentan con sistemas de licencia y regulación para armas de fuego, Estados Unidos carece de medidas como un registro nacional, además de que 30 estados permiten que se posean armas cortas sin una licencia o permiso.

“El gobierno de Estados Unidos está priorizando la propiedad de armas sobre los derechos humanos básicos. Si bien se han ofrecido muchas soluciones, ha habido una asombrosa falta de voluntad política para salvar vidas”, afirmó Margaret Huang, directora ejecutiva de AI en Estados Unidos.

Refirió que “a pesar de la gran cantidad de armas en circulación y el gran número de personas muertas por armas de fuego cada año, existe una sorprendente falta de regulaciones federales que podrían salvar a miles”.

Titulado “En la línea de fuego: los derechos humanos y la crisis de la violencia armada de Estados Unidos”, el documento resaltó que el problema de la violencia armada puede analizarse en el marco de los derechos humanos universalmente reconocidos, que este país debe usar para ofrecer soluciones.

AI indicó que la capacidad de llevar a cabo una vida con seguridad y dignidad, sin temor, es la piedra angular de los derechos humanos. Añadió que los derechos humanos de nadie se pueden considerar seguros cuando los líderes no hacen nada acerca de la violencia armada.

De acuerdo con las estadísticas más recientes, del año 2016, más de 38 mil personas murieron y 116 mil sufrieron lesiones no mortales debido a armas de fuego en Estados Unidos.

La violencia armada afecta de manera dramática a las comunidades de color, donde representa la principal causa de muerte entre hombres y niños entre 15 y 34 años, que tienen 20 veces más probabilidades de ser asesinados por un arma que sus contrapartes en comunidades blancas.

Las mujeres que enfrentan violencia doméstica y los niños también se ven desproporcionadamente afectados, puntualizó AI.

Entre las recomendaciones del texto sobresale la aprobación de verificaciones exhaustivas de antecedentes para comprar un arma; regulaciones nacionales para la licencia y el registro de armas de fuego, y capacitación requerida para la posesión de armas.

Además, prohibir rifles de asalto semiautomáticos y otras armas de grado militar; invertir en programas de prevención y reducción de la violencia comunitaria; así como leyes de almacenamiento seguro de armas.

El informe precisó que si bien los tiroteos en masa tienen profundos efectos emocionales y psicológicos y podrían evitarse al prohibir los rifles de asalto y las armas de fuego de alta capacidad, tales eventos masivos solo representan menos del uno por ciento de las muertes por armas de fuego.

Más comunes y menos publicitados son los incidentes individuales que perjudican la vida cotidiana en las comunidades de todo el país. Por ello, el informe comparte historias individuales de personas afectadas por la violencia armada.

Pam Bosley, una madre de Chicago cuyo hijo Terrell fue asesinado en 2006, expresó que cuando un niño es asesinado, la escuela lleva a un consejero a las instalaciones durante un solo día; en caso de tiroteos masivos como el de la escuela Sandy Hook el consejero trabajó un año con los menores.

“Nuestra comunidad no es valorada por Estados Unidos. No sienten que valga la pena el asesoramiento o el apoyo”, lamentó Bosley.