Tras los sismos registrados el 7 y 19 de septiembre de 2017, más de tres mil voluntarios universitarios, entre alumnos, maestros y trabajadores, se movilizaron para prestar ayuda psicológica y médica a la población de las zonas más afectadas de la capital y de otros estados del país.

Al hablar de la participación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en las acciones de apoyo por los temblores del año pasado, la  coordinadora del Centro de Formación y Servicios de la Facultad de Psicología, Silvia Morales Chainé, destacó la importancia de mantener los simulacros y reforzar la capacitación y las acciones de prevención ante un sismo.

La encargada del programa de atención psicológica vía telefónica de la máxima casa de estudos precisó que en México se registran más de 26 mil sismos de diferentes magnitudes al año, la mayoria imperceptibles, por lo que siempre hay que estar preparados.

La psicóloga precisó que más de 600 brigadistas de la Facultad de Psocología fueron distribuidos en 115 puntos colapsados de la ciudad, donde atendieron a mil 600 personas.

A su vez, el  coordinador de Servicios a la Comunidad de la Facultad de Medicina, Rogelio Lozano, dijo que no basta con realizar simulacros, pues también se debe hacer respetar la ley y cumplir con los reglamentos de construcción para hacer edificaciones más resistentes a los movimientos telúricos.

Expuso que los mexicanos y sus autoridades deben tomar consciencia de que las acciones de prevención debe ser permanente y promover la cultura de alerta constante porque vivimos en una zona altamente sísmica.

Ubicar las zonas más seguras de los edificios, asumir los conocimientos básicos para el auto-cuidado y el reto como sociedad de respetar la ley, y hacerla cumplir en términos de la construcción de inmuebles, es importante para que la sociedad pueda ser su propio gestor ante fenómenos de esa naturaleza, puntualizó.