Una ofensiva a gran escala en la provincia siria de Idlib desataría “una pesadilla humanitaria diferente a cualquiera que se haya visto en el sangriento conflicto sirio”, advirtió este martes el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres.

En un encuentro con la prensa, Guterres indicó por ello que es “absolutamente esencial evitar una batalla a gran escala en Idlib”, donde viven 2.9 millones de personas, la mitad de las cuales acudió a esa provincia justo en busca de refugio por la guerra en otras partes de Siria.

La población de Siria incluye cerca de un millón de menores de edad, cuyas vidas ya han sido trastornadas y que no tienen a dónde ir dentro del país, dijo Guterres, quien instó a que Idlib no sea convertido “en un baño de sangre”.

Idlib es la última de las llamadas “zonas de desescalamiento” en Siria definidas en el proceso político de Astana, cuyos garantes son Rusia, Irán y Turquía.

Guterres aceptó que la situación actual en Idlib no es sostenible y que no se puede tolerar la presencia de grupos terroristas, pero señaló que la lucha contra el terrorismo no exime a las partes en conflicto de sus obligaciones básicas en virtud del derecho internacional.

“Apelo a todas las partes implicadas directa e indirectamente, y en particular a los tres garantes de la zona de desescalamiento, Irán, Rusia y Turquía, a que no escatimen esfuerzos para encontrar soluciones que protejan a los civiles”, urgió.

El titular de la ONU también solicitó a estas naciones que preserven los servicios básicos y los hospitales, y que garanticen el pleno respeto del derecho internacional humanitario.

Guterres además advirtió que “cualquier uso de armas químicas es totalmente inaceptable”. Alertó en ese sentido que más allá del costo humano inmediato, tal uso llevaría a una situación que se saldría de control.

Subrayó que estos factores hacen más urgente la necesidad de avanzar en los procesos de paz para Siria, debido a que no existe una solución militar para el conflicto.

“Tenemos la responsabilidad colectiva de proteger a las personas que ya han sufrido tanto”, enfatizó Guterres.