El Partido de los Trabajadores (PT) anunció hoy que el exalcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, reemplazará como candidato a la presidencia de Brasil en octubre próximo al exmandatario Luiz Inacio Lula da Silva, y cerró meses de expectativas sobre su estrategia electoral.

"Como Lula da Silva determinó, presentamos a Fernando Haddad candidato", dijo la presidenta del PT, la senadora Gleisi Hoffmann, tras visitar al exmandatario en prisión.

"Este momento fue determinado por la justicia electoral", agregó Hoffman en una crítica alocución, frente a la prisión en la que Lula da Silva está encarcelado por cargos de corrupción en la ciudad de Curitiba, en el sur del país, y en la que estuvo acompañada por la plana mayor del PT.

Haddad, licenciado en derecho, con maestría en economía y doctorado en filosofía, hijo de una familia de comerciantes, tratará de devolver al PT al poder, después de que su ciclo de 13 años en la jefatura del Estado fuera interrumpido por la destitución por juicio político de la presidenta Dilma Rousseff en 2016.

De 55 años, Haddad tendrá como compañera de fórmula para vicepresidenta a la joven Manuela d’Avila, del Partido Comunista de Brasil, en una dupla que sustituirá a Lula da Silva tras su inhabilitación el pasado 31 de diciembre por una condena por corrupción y lavado de dinero a 12 años y un mes de cárcel.

“Es momento de salir a la calle de cabeza con la cabeza alta y ganar la elección”, dijo Haddad, militante del PT desde final de la década de 1980, considerado un moderado y con siete años de experiencia como ministro de Educación.

La víspera, Haddad pasó en sondeos de tener cuatro a nueve por ciento de la intención de voto, y junto a la ecologista Marina Silva y el socialista Ciro Gomes, forma un grupo que disputaría ir a segunda ronda.

La izquierda aspira a disputar en segunda vuelta con el líder en las encuestas, el ultraderechista Jair Bolsonaro, exmilitar y diputado, convaleciente de un atentado, quien se sitúa a la cabeza pero que apenas suma 24 por ciento de apoyo.

La campaña electoral en Brasil, azotada por las turbulencias jurídicas de Lula da Silva y por el atentado la semana pasada contra Bolsonaro, se encamina a su fase crucial, sin librarse de la incertidumbre que se mantiene desde hace meses.

Los sondeos hacia la segunda vuelta, que se disputaría el 28 de octubre, muestran que Bolsonaro perdería ante cualquiera de los cinco candidatos con mayor intención de voto, al tener 43 por ciento de rechazo, por sus posturas contra la homosexualidad, sobre la igualdad de sueldo para hombres y mujeres, y a favor del porte de armas, entre otros asuntos.

Desde la cárcel, Lula da Silva, que dejó la presidencia en 2010 con la mayor tasa de aprobación del continente cercana al 80 por ciento, envió una carta que fue leída este martes y en la que reiteró que es víctima de una “farsa judicial”.

"Quizá no estaría preso si no hubiera presentado mi candidatura", dijo el exsindicalista, que aseguró que "los tribunales prohibieron mi candidatura a la presidencia de la República", y sostuvo: "hace más de cinco meses estoy preso injustamente, no cometí ningún crimen y fue condenado por la prensa mucho antes de ser juzgado".