Esquites con salsa de morita y cacahuate, delicia muy mexicana

Los capitalinos suelen hacer fila para todo, aunque si se trata de comida y más aún de esquites, son capaces de esperar de buena gana por un vaso copeteado con más de tres salsas, aunque la estrella...

Los capitalinos suelen hacer fila para todo, aunque si se trata de comida y más aún de esquites, son capaces de esperar de buena gana por un vaso copeteado con más de tres salsas, aunque la estrella del lugar es la casera, una preparación especial de chile morita, cacahuate y ajonjolí.

En la esquina de la plaza comercial Reforma 222 con la calle de Nápoles, en la colonia Juárez, Ramón espera su turno, trabaja en un Starbucks cercano y acude al terminar su turno al menos una vez por semana para disfrutar de esquites asados, cocidos o elotes preparados, todo según su antojo.

Desde las seis de la tarde, Jesús, acompañado de su esposa y sus dos pequeños hijos, alimenta desde hace unos seis años el implacable antojo chilango, en específico, de la tribú de Godinez que trabaja en las calles aledañas.

Ramón no es el único tentado por este alimento ancestral, sino que en la larga fila confluyen una serie de personas que dejan la vida en oficinas y construcciones de la avenida Paseo de la Reforma desde las ocho hasta las seis de la tarde como Martha, quien trabaja como cajera en uno de los bancos cercanos, para ella “es como mi premio”.

Jesús, el encargado del pequeño, metálico, pero funcional puesto, prepara con velocidad los esquites que le piden las personas, los hay asados con chile de arbol seco y epazote, hervidos y en elote, aunque la magia del sabor de estos alimentos radica en la salsas.

“Ha de ser por lo acidito”, comentó con prisa a Notimex al referir que se aderezan como siempre, con su mayonesa y queso, aunque en esa esquina colocan además salsas Valentina, Bufalo, Tajín y la especial de la casa, que con su tono rojo quemado atrae sin remedio a los paseantes.

La salsa, dijo, se hace con cacahuate y ajonjolí y la coloca en la medida exacta de los comensales que comienzan a formar filas en punto de las seis de la tarde de lunes a sábado, “acabamos a las diez, aunque a veces acabamos antes porque se terminan”.

Para enfrentar la demanda de Godinez hambrientos Jesús lleva cada día unos 20 kilos de maíz, tanto para los esquites asados como los cocidos, siempre se le acaban comentó mientras le echaba sendas cucharadas de salsa casera a los esquites que había pedido un señor.