El cierre de la frontera entre Brasil y Venezuela, exigido por el estado brasileño de Roraima, colindante con el país bolivariano, no está en la agenda, a pesar de los incidentes ocurridos el fin de semana contra inmigrantes en áreas fronterizas, indicó el gobierno del presidente Michel Temer.

El gobierno del estado de Roraima, enfrentado con las autoridades federales por su política de aceptación de inmigrantes venezolanos, pidió a una corte suprema que cierre la frontera, al tiempo que requiere que el Ejecutivo reparta a las decenas de miles de venezolanos en el estado, a otros lugares de Brasil.

Sin embargo la abogacía general de la unión, que representa al gobierno federal, se declaró contraria a la medida extrema en un documento enviado a la máxima instancia judicial. "No se pueden adoptar medidas (…) que impliquen el cierre total de sus respectivas fronteras", indica el documento.

El presidente Temer, quien visitó este año Roraima y convocó a dos reuniones de urgencia desde que el fin de semana brasileños atacaron campamentos de venezolanos en la ciudad fronteriza de Pacaraima, reiteró que "no cerrará" la frontera y que Brasil tiene el compromiso humanitario de acoger a los venezolanos.

Una delegación de representantes de 11 ministerios brasileños se encuentra este martes en Pacaraima para evaluar medidas de urgencia en la ciudad, donde un asalto contra un comerciante local supuestamente cometido por venezolanos desembocó en incidentes el fin de semana.

El ataque contra campamentos de venezolanos, del que nadie salió herido, provocó que unos mil 200 venezolanos cruzaran despavoridos de vuelta a Venezuela, mientras algunos brasileños cortaron por cinco horas la principal vía de acceso desde la frontera a la pequeña ciudad de Pacaraima.

El gobierno de Roraima asegura que los servicios sociales del estado -educación y sanidad- están saturados por la llegada de miles de inmigrantes en los últimos meses, y culpa al gobierno federal de no haber transferido recursos económicos para lidiar con la situación.

Más de 127 mil venezolanos entraron en Brasil por tierra desde 2017, según datos del gobierno nacional, aunque la mitad de ellos salió con destino a un tercer país de América del Sur.