La economía global y la región están dando señales de una mejor dinámica de crecimiento que beneficiaría la actividad productiva de Colombia, aunque los acontecimientos recientes en Brasil y Argentina pueden limitar estas perspectivas.
Esta advertencia está formulada en el último informe de análisis del Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (Fedesarrollo), con base en la actualización de las proyecciones que hizo el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El organismo multilateral mantuvo en abril pasado el crecimiento de la economía global en 3.9 por ciento para los años 2018 y 2019. Sin embargo, en las nuevas proyecciones revisó al alza el crecimiento de varias economías avanzadas, en particular Estados Unidos y la Unión Europea.
El crecimiento estimado para Estados Unidos es ahora de 2.9 por ciento para 2018 y 2.7 por ciento en 2019, es decir dos puntos porcentuales (pps) más que la proyección anterior, apuntó el reporte de Fedesarrollo, uno de los centros más importantes de Colombia en análisis económico.
Para América Latina el crecimiento proyectado por el FMI se encuentra en 2.0 por ciento para 2018 y 2.8 por ciento para 2019, ligeramente superior al proyectado anteriormente.
El FMI espera que la actividad productiva en la región mejore con respecto a los niveles de 2017, y ubica el pronóstico de crecimiento en 2.0 por ciento para este año.
“Este fortalecimiento -anotó el informe de Fedesarrollo- ocurriría en el marco de un entorno macroeconómico y financiero más favorable para los países exportadores netos de materias primas, al igual que la mejora en los precios de los principales commodities”.
Frente a lo que se preveía a inicio del año, “se destaca una mejor proyección de crecimiento para 2018 de Brasil, Chile y Ecuador”, sin embargo, recientemente la región se ha visto sacudida por turbulencias en las economías de Argentina y Brasil que podrían generar próximas revisiones a la baja en las proyecciones de crecimiento”.
En este contexto global, los pronósticos de Fedesarrollo sobre el crecimiento de la economía colombiana en el mediano plazo se soportan en supuestos acerca de la dinámica de un grupo de indicadores relevantes para Colombia. Entre estos grupos se encuentran los niveles de producción y precios de los productos básicos (commodities).
En lo corrido del año “el precio promedio internacional del petróleo Brent aumentó 31.2 por ciento frente al mismo periodo del año anterior, mientras que respecto al promedio registrado para todo el año 2017, el precio se incrementó 28.4 por ciento.
Después de la reducción del mes de febrero, “el precio del petróleo ha mantenido una tendencia al alza y en promedio alcanzó niveles cercanos a los 77 dólares por barril, dato que no se observaba desde noviembre de 2014”.
Por su parte el precio del carbón en lo corrido del 2018, “en promedio, aumentó 10.2 por ciento hasta el mes de mayo, principalmente por la mayor demanda de países emergentes, algunas restricciones a la financiación de nuevos proyectos de inversión relacionados con carbón en Asia, y la restricción a las exportaciones de este commodity en Indonesia”.
Para 2018, Fedesarrollo espera “que el precio disminuya con respecto a los niveles alcanzados el año anterior (78 dólares por tonelada)”, pero con la posibilidad que “la reducción sea menor a la proyectada en la edición anterior (70 dólares por tonelada) y se ubique alrededor de 76 dólares por tonelada”.
En lo que va del año hasta mayo la tasa de cambio colombiana se ubicó en promedio en 2.845 pesos por dólar, registrando una apreciación de 2.5 por ciento, en relación al mismo periodo de 2017 y de 3,7 por ciento con respecto al promedio registrado en el año anterior.
Teniendo en cuenta el “comportamiento reciente de la tasa de cambio, y el aumento en la proyección del precio del petróleo respecto a la edición anterior, corregimos a la baja nuestro pronóstico de tasa de cambio, situándolo en 2.870 (pesos por dólar)”, señaló Fedesarrollo.
En el mediano plazo el centro de investigaciones espera que la moneda colombiana se deprecie levemente, llegando a niveles de 3.000 en el 2022. “Este aumento en la tasa de cambio está explicado por las presiones a la salida de capitales, producto de mayores tasas de interés en Estados Unidos, y la reducción en el pronóstico del precio del petróleo en el mediano plazo”.