Mailén Díaz Almaguer, de 19 años y única sobreviviente de un accidente aéreo ocurrido el 18 de mayo último en Cuba, que costó las vidas a 103 personas, comenzará una nueva etapa de estabilización y rehabilitación en un hospital de la isla, confirmaron hoy fuentes médicas.

Díaz Almaguer viajaba junto con otras 103 personas en un aparato Boeing-737 que cayó a tierra poco después de despegar desde el aeropuerto internacional José Martí de La Habana, hecho en el que murieron 101 personas, y otras dos perecieron días después del percance. 

El aparato pertenecía a la compañía mexicana Global Air, y estaba alquilado por la compañía estatal Cubana de Aviación.

Fuentes médicas confirmaron este domingo que Díaz Almaguer fue llevada del hospital Calixto García al Hermanos Ameijeiras, donde deberá someterse a una nueva etapa de estabilización y rehabilitación luego de la amputación de una píerna, que se hizo necesaria para preservar su vida.

Las fuentes dijeron que la chica superó la peor parte de los tratamientos, a cargo de un equipo multidisciplinario en el que participaron médicos, enfermeras, psicólogos y trabajadores del hospital Calixto Garcia, considerado el más experimentado de la isla para tratar a pacientes politraumatizados.

En la rehabilitación de Díaz Almaguer tomaron parte igualmente expertos de otras instituciones de salud, como el doctor Esteban Reyes, profesor principal de Medicina Intensiva y Emergencia, quien asistió a Armando González, jefe de la sala de Terapia Intensiva del Calixto, en el tratamiento a Díaz Almaguer.

Reyes explicó la complejidad del caso, que presentaba lesiones a nivel de columna, cervicales, torácicas, dorsales, en extremidades, tibia, peroné, pelvis, quemaduras, así como lesiones a nivel de glúteo, que requirieron de curas y drenajes frecuentes.

Por la afectación medular, Díaz Almaguer quedó parapléjica, y su organismo drenó por diversos sitios, lo que trajo complicaciones, contó Reyes al portal oficial CubaDebate.

Hubo intervenciones quirúrgicas, estabilizaciones y desestabilizaciones, avances y retrocesos en su sistema hemodinámico. La evolución de la paciente planteó constantes peligros para su vida debido a enfermedades oportunistas. 

Todos los miembros del equipo multidisciplinario coincidieron en que un factor clave para la sobrevivencia de Mailén fue su familia, colaborativa y unida, con valores humanos, cooperación y receptividad.

Uno de los peores momentos para Díaz Almaguer vino con la preparación para la amputación de la pierna izquierda, al nivel de la rodilla, pues a pesar de todos los esfuerzos, la lesión en esa extremidad comprometía su vida. 

Otra situación crítica sobrevino con un empeoramiento respiratorio y cardiocirculatorio producto de la lesión a nivel cervical, del que sin embargo fueron saliendo de forma progresiva gracias a la estrategia multidisciplinaria.