El profesor Jacinto Pérez, quien vivió su infancia y juventud refugiado en Chiapas y Campeche, es el director de la Escuela Oficial Rural Mixta "Guadalupe Victoria", plantel que forma parte del Programa Escuelas México (PEM), una iniciativa de cooperación del gobierno mexicano.

Pérez, tras cruzar a principios de la década de los 80 la frontera junto con su familia, dirige el centro escolar en una comunidad de retornados con hondas raíces en México, que acogió a las familias que huían de la violencia del conflicto armado interno de Guatemala (1960-1996).

La escuela fue fundada por las familias de retornados guatemaltecos en la Comunidad Agraria La Guadalupe, “La Lupita”, ubicada en el municipio de Santo Domingo, en el sureño departamento de Suchitepéquez.

El profesor Pérez, entrevistado por Notimex, recordó que su familia vivía en el municipio de Cuilco, departamento de Huehuetenango, fronterizo con México, y que por miedo abandonaron sus tierras para buscar refugio en el país vecino.

“En la comunidad se supo lo que estaba pasando en otras aldeas: la llegada del Ejército y paramilitares que mataban a la gente, acusándolos de apoyar a la guerrilla, y por eso dejamos nuestras casas y nos pasamos a México”.

Emprendieron el viaje forzado en 1982, cuando Guatemala estaba bajo la dictadura del presidente de facto, general Efraín Ríos Montt, quien intensificó la lucha contra la guerrilla y, según organizaciones de derechos humanos, es responsable de genocidio por los ataques contra poblaciones indígenas.

Pérez Indicó que numerosas familias, luego de caminar por varios días por la montaña “cruzamos a pie hacia Chiapas, donde nos recibieron y brindaron apoyo” en ejidos de un municipio del estado.

Dijo que luego de acordada la paz en Guatemala, su grupo familiar retorno al país el uno de marzo de 1996 en una larga caravana de autobuses en los que se enarbolaba la bandera de México y la imagen de la Virgen de Guadalupe.

El gobierno y la guerrilla de Guatemala, con el aval de Naciones Unidas, suscribieron el 29 de diciembre de 1996 el acuerdo de paz “firme y duradera” que terminó con un conflicto armado interno que en 36 años dejó más de 200 mil muertos y desaparecidos, y unos 45 mil indígenas refugiados en el sur de México.

El grupo de repatriados de Pérez fue reubicado en la aldea de Santo Domingo, Suchitepéquez. En el lugar fundaron la comunidad “La Lupita” y meses después levantaron la escuela “Guadalupe Victoria”, que “hoy en día tiene desde preescolar hasta bachillerato”.

El plantel forma parte del Programa Escuelas México (PEM), una iniciativa de cooperación del gobierno mexicano que cada año aporta en monetario, material didáctico, capacitación, para mejorar las escuelas del proyecto y estimular el desempeño de alumnos y docentes.

La iniciativa regional en materia de educación, coordinada por la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid), se inauguró en diciembre de 1996 con 45 escuelas públicas de países centroamericanos.

El PEM, integrado por escuelas públicas latinoamericanas con el nombre de México, sus próceres o ciudades, a la fecha beneficia a más de 53 mil alumnos de 147 planteles de 17 países de la región.

En Guatemala, que se incorporó a la iniciativa en 1996, se beneficia a más de seis mil alumnos de primaria de 20 planteles de nueve departamentos del país. La escuela “Guadalupe Victoria” forma parte del proyecto desde el 2001.

El PEM tiene otros componentes aparte del apoyo económico, como los concursos anuales de alumno más destacado del sexto año y de Pintura Infantil –este año con el tema “México Olímpico”-, que en su edición 2018 ganaron los niños Baudilio Guerra Ruiz y Katherin Altún Echeverría, respectivamente.

El embajador Luis Manuel López Moreno, en ceremonia el viernes en la sede diplomática mexicana, entregó el aporte 2018 del PEM, que consiste en un cheque por mil dólares y paquetes de libros y material didáctico para cada uno de los 20 planteles del programa.

El profesor Pérez, al hablar en el acto a nombre de los directores de los 20 planteles del PEM Guatemala, afirmó que los refugiados guatemaltecos “aprendimos de la generosidad, la hospitalidad y solidaridad de cada mexicano donde nos tocó vivir”.