El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, visitó la asediada ciudad de Ghazni, en el sureste del país, una semana después de que los talibanes en un ataque sorpresa lograron infiltrarse en la capital de la provincia y capturaron varias áreas de la misma.

Los insurgentes se mantuvieron en Ghazni durante casi cinco días antes de que las fuerzas afganas respaldadas por Estados Unidos los expulsaran en lo que fue una de las batallas más feroces con los talibanes en los últimos meses.

Ghani junto con el jefe ejecutivo del país, Abdullah Abdullah, llegaron en helicóptero a la capital de la provincia de Ghazni, a 120 kilómetros de la capital, Kabul, y después mantuvieron reuniones con funcionarios de seguridad y ancianos.

El mandatario felicitó a las Fuerzas Armadas en Ghazni por su victoria sobre los talibán en esta ciudad de importancia estratégica tras los enfrentamientos que han dejado al menos 150 soldados y 95 civiles muertos.

"Estoy aquí para ayudar a todos aquellos que han sufrido pérdidas, estoy comprometido en construir la ciudad y también hacer todo lo posible para proteger Ghazni", aseguró Ghani tras llegar a la ciudad.

"Nuestros soldados han luchado valientemente y estamos comprometidos en traer la paz", señaló el mandatario de acuerdo con un reporte del canal qatarí de noticias Al Yazera.

El asalto sobre Ghazni ha expuesto el frágil control del gobierno de Ghani sobre la seguridad y su aparente incapacidad para evitar ataques a gran escala.

También se ha producido en un momento en que el Ejecutivo y sus socios internacionales están trabajando para un segundo alto el fuego durante la celebración del Eid la próxima semana.

Miles de rebeldes entraron en Ghazni después de destruir puestos de control, matando a decenas de soldados y policías afganos, cortando las comunicaciones y la autovía.

La policía se retiró después de que los asaltantes tomaran las oficinas gubernamentales y la sede policial, según dijo un alto responsable de seguridad en Kabul.

Los insurgentes deambularon libremente por Ghazni, destruyendo tiendas, obligando a los civiles a cocinar y usando a algunos como escudos humanos durante los enfrentamientos.

Los soldados afganos, respaldados por las fuerzas estadunidenses, expulsaron a los combatientes talibán de la ciudad, que ha quedado seriamente dañada, tras cinco días de enfrentamientos.

En Kabul, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) indicó que que la lucha continuaba en las afueras de Ghazni.

Según un informe de OCHA, publicado la noche del jueves, el agua y la electricidad aún no se han restaurado en muchas áreas de la ciudad de 270 mil personas.

Las batallas de cinco días con los talibanes en Ghazni dejaron un saldo de al menos 100 miembros de las fuerzas de seguridad afganas y 35 civiles muertos antes de que se restableciera la calma el martes.

El informe de OCHA cita "números no verificables" que ponen el número de civiles muertos en más de 200.

A pesar de que fueron expulsados ​​de la ciudad, los talibanes todavía dominan gran parte de la provincia de Ghazni.

Durante los combates, los talibanes destruyeron la principal torre de telecomunicaciones, justo a las afueras de Ghazni, e incendiaron la estación de radio y televisión de la ciudad.

Según el informe de OCHA, la conexión del teléfono móvil estaba regresando gradualmente, pero las interrupciones siguen siendo frecuentes. En cuanto a la electricidad, el servicio aún no habría sido restablecido por completo.