Recesión en Argentina impacta en consumo, salarios y pobreza

Caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo y aumento de la pobreza son algunos de los resultados de la recesión que padece Argentina debido a una crisis económica que el gobierno todavía no...

Caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo y aumento de la pobreza son algunos de los resultados de la recesión que padece Argentina debido a una crisis económica que el gobierno todavía no puede controlar.

“No pasa nada, tranquilos”, afirmó el presidente Mauricio Macri esta semana en un intento de tranquilizar a los ciudadanos y, sobre todo, a los inversores y al Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que le acaba de prestar al país 50 mil millones de dólares.

“No hay ninguna posibilidad de una megacrisis”, completó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en medio de una nueva caída del mercado cambiario que llevó al dólar a un precio récord superior a los 30 pesos.

Desde que Macri comenzó a gobernar en 2015, se ha registrado una devaluación de por lo menos el 100 por ciento, pues en ese momento la divisa estaba en 15 pesos en su precio más alto, ya que había múltiples cotizaciones en el mercado legal e ilegal.

El impacto de la persistente devaluación de este año se reflejó de inmediato en la inflación para 2018, que el gobierno había estimado primero en 10 por ciento, que luego aumentó al 15 por ciento, y que finalmente espera sea del 30 por ciento.

Sin embargo, la inflación podría ser aún mayor, ya que este miércoles el estatal Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) reveló que la tendencia no se desacelera y ya acumuló en los primeros siete meses de este año un aumento del 19.6 por ciento.

La expectativa de crecimiento económico, en tanto, se desplomó del 3.5 por ciento al 0.6 por ciento, mientras analistas privados han advertido que el año puede terminar con una recesión.

Por ahora, los datos oficiales confirmaron que en abril pasado hubo una caída de la actividad económica del 2.7 por ciento, que según el gobierno iba a continuar unos meses, pero que remontaría para evitar la temida recesión anual, sin embargo, ahora ni siquiera las autoridades saben si eso ocurrirá.

Mientras tanto, en las calles de Buenos Aires el estancamiento económico es evidente con el cierre de cientos de locales que no logran alquilarse, de negocios que apenas si sobreviven gracias a liquidaciones y ofertas de pagos a plazos y, en particular, por el aumento de la gente que vive en la calle.

De acuerdo con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, en mayo pasado las ventas minoristas cayeron en un 4.8 por ciento en comparación con el mismo mes del año anterior, mientras que en junio la tendencia a la baja alcanzó un 4.2 por ciento.

Otro sector que demuestra el impacto de la recesión es el mercado inmobiliario, ya que las compras de bienes inmuebles se redujeron en un 26.9 por ciento entre mayo y junio de este año, mientras que la venta de autos también se redujo un 5.0 por ciento.

La crisis ha intensificado los conflictos sociales, ya que hay huelgas y reclamos de diferentes sectores debido a que los aumentos salariales acordados este año fueron del 15 por ciento, pero con una inflación del 30 por ciento ningún sueldo alcanza.

Con respecto a la pobreza, el Observatorio de la Deuda Social Argentina, que depende de la Universidad Católica, ya advirtió que actualmente está en esa situación el 33 por ciento de la población, muy lejos del 25.7 que el gobierno había presumido en marzo pasado.