Al menos 45 soldados y policías afganos, murieron en un enfrentamiento con los talibanes que atacaron una base militar en la provincia de Baghlan, al noreste de Afganistán, informó el canal Tolo News citando una fuente de seguridad.

Al menos diez policías y 35 soldados murieron en el ataque en la provincia de Baghlan que comenzó en la madrugada del miércoles, el último de una serie de combates mortales contra las fuerzas de seguridad.

Los ataques talibán coinciden con los enfrentamientos en la provincia de Ghazni, al sureste del país, que se encuentra en la principal carretera que une Kabul, la capital, con el sur.

Centenares de talibanes atacaron la Base de Allahuddin, ubicada en el distrito de Baghlan-i-Markazi de esa provincia, situada a unos 160 kilómetros al norte de Kabul, señaló la prensa local citando fuentes de las fuerzas de seguridad.

Mohammad Safdar Mohseni, jefe del consejo provincial, señaló que los insurgentes incendiaron los puestos de control después del ataque en el distrito de Baghlan-i Markazi.

Por su parte, Dilawar Aymaq, un parlamentario de Baghlan, confirmó el ataque, que tuvo como objetivo un puesto de control militar y otro a cargo de la llamada policía local, formada por milicias reclutadas pagadas por el Ministerio del Interior.

No hubo comentarios inmediatos del Ministerio de Defensa, sin embargo el portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, se atribuyó la responsabilidad del ataque.

Horas antes, en otro ataque talibán el martes por la noche, al menos siete policías murieron y otros dos resultaron heridos en un enfrentamiento con insurgentes en la autopista Kabul-Kandhar en la provincia de Zabul, indicaron funcionarios locales este miércoles.

El lunes, los talibanes también invadieron una base militar conocida como Camp Chinaya en el norte de la provincia de Faryab, matando a 17 soldados e hiriendo a otros 19.

Tolo News, citando a funcionarios locales, informa que más de 40 miembros de las fuerzas de seguridad se rindieron a los talibanes después de que no recibieron ayuda ni suministros de municiones a pesar de las reiteradas solicitudes.

El asalto en Baghlan se produjo cuando los enfrentamientos entre los talibanes y las fuerzas de seguridad se desataron en varias áreas del país devastado por la guerra.

Mientras tanto, los afganos salieron de sus hogares y algunas tiendas se reabrieron en Ghazni, donde el Talibán lanzó una fuerte ofensiva coordinada el viernes pasado, capturando varios vecindarios.

Las fuerzas afganas repelieron el asalto inicial y en los últimos días han luchado para expulsar a los insurgentes de las áreas residenciales donde están escondidos.

Estados Unidos y la OTAN lanzaron ataques aéreos y enviaron asesores militares para ayudar a las fuerzas afganas mientras luchaban por controlar la ciudad, que está a solo 120 kilómetros de la capital, Kabul, y tiene una población de unas 270 mil personas.