El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció hoy en una reunión con ministros del área económica que la gasolina se venderá a precios internacionales, con lo que terminará una larga tradición de ser la más barata del mundo.

Maduro dijo que la venta del combustible a precios internacionales hará que se detenga el contrabando hacia Colombia, que según dijo, provoca pérdidas de 18 mil millones de dólares anuales para el país.

El presidente reveló parte de su plan de recuperación económica, el cual arrancará el próximo 20 de agosto con la segunda reconversión monetaria en 10 años, y que eliminará cinco ceros a la moneda nacional, con lo que circulará una nueva familia de billetes.

Dijo que los actuales billetes del bolívar fuerte coexistirán con los nuevos del bolívar soberano, los primeros para el menudeo y el segundo, que estará anclado a la criptodivisa Petro, para las transacciones mayores.

Maduro dijo que en los próximos días explicará al país los nuevos precios internos del combustible, al explicar que actualmente es "regalado" y pasará a venderse a precios internacionales para resolver una "deformidad que se creó por muchos años".

Se mantendrá un subisidio directo a quienes se registraron en un censo nacional automotor que se extendió hasta el viernes, así como al transporte público, el cual se otorgará mediante el llamado carnet de la patria, un documento que emite el gobierno a sus seguidores y beneficiarios de programas sociales.

"Pero la gasolina y los hidrocarburos tienen que colocarse al precio internacional para que se acabe el contrabando hacia Colombia y el Caribe. El que no atienda el llamado al censo automotor tendrá que pagar el combustible a precios internacionales", advirtió.

El gobierno fijó el precio de la gasolina en seis bolívares por litro en 2016, pero con la depreciación del bolívar siguió siendo la más barata del mundo, pues el dólar en el mercado negro se cotiza en cuatro millones de bolívares.

Maduro advirtió que los nuevos precios de la gasolina se impondrán "por las buenas o por las buenas", y que el aumento "se hará con un bate en la mano como plan b. Si la oposición se atreve sabotearlo se va a arrepentir de haber nacido".

En 1989, un aumento en el precio de la gasolina fue la mecha que provocó la revuelta social con saqueos e incendios conocidos como el “Caracazo”.