La excolaboradora de la Casa Blanca Omarosa Manigault Newman aseguró que funcionarios del gobierno encubren un presunto "declive mental" del presidente estadunidense Donald Trump, a quien se le dificultaría procesar información compleja.

En una entrevista transmitida este domingo en el canal NBC, Omarosa indicó que durante poco más de 10 meses de trabajo con Trump, ella fue también “cómplice de esta Casa Blanca para engañar a esta nación” sobre lo que describió como limitaciones intelectuales del presidente.

“Continúan engañando a esta nación sobre qué tan disminuido mentalmente se encuentra (Trump), sobre lo difícil que es para él procesar información compleja, sobre cómo él no está involucrado en algunas de las decisiones más importantes que impactan a nuestro país”, aseguró.

Manigault, quien fuera la colaboradora de origen afroamericano de mayor perfil en la Casa Blanca, continuó este fin de semana la promoción de su libro “Unhinged: An Insider Account of the Trump White House”, que describe su labor en la Casa Blanca.

La excolaboradora también difundió este domingo un audio con la grabación de su despido de la Casa Blanca, en diciembre pasado, anunciado por el jefe de gabinete, John Kelly, que Manigault caracterizó como una amenaza.

“Es importante entender que si hacemos que esto sea una partida amistosa, todos podemos serlo. Ya sabe, puede ver su tiempo aquí en la Casa Blanca como un año de servicio a la nación, y luego puede continuar sin ningún tipo de dificultad en el futuro en relación con su reputación”, dijo Kelly a Manigault.

De acuerdo con la excolaboradora, Kelly aseveró además que las “cosas pueden ponerse feas para usted” en caso de que rechazara los términos del despido.

En un extracto del libro publicado la semana pasada por el diario The Guardian, Manigault describe a Trump como “un racista, fanático y misógino”, que usa insultos raciales.

El diario The New York Times publicó otro extracto del libro, en que la excolaboradora asegura que Trump tiene una cama de bronceado en la Casa Blanca, y que ella lo vio una vez comiéndose un documento para evitar que fuera integrado al archivo presidencial.

La Casa Blanca respondió que el libro está “plagado de mentiras y falsas acusaciones”.