Al menos 39 personas murieron hoy, entre ellas 12 niños y nueve mujeres, durante una explosión en un almacén de armas ubicado en la planta baja de un edificio residencial en la localidad de Sarmada, en la provincia de Idlib, en el noroeste de Siria y bajo control rebelde.

Dado que el almacén de municiones, que pertenecía a un traficante de armas, se encontraba en la planta baja del edificio, la detonación causó el derrumbe completo del inmueble, por lo que varias personas aún se encuentran bajo los escombros, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Advirtió que la cifra de fallecidos podría elevarse debido a que hay numerosas personas atrapadas y porque entre los más de 40 heridos, hay varios en estado grave.

Los equipos de rescate de la Defensa Civil, también conocidos como Cascos Blancos, han logrado sacar con vida a 10 personas de debajo de los escombros.

La mayoría de los residentes en el edificio eran civiles que habían sido desplazados de la provincia de Homs ante el avance de las fuerzas del régimen sirio.

Según el director del OSDH, Rami Abdel Rahman, el depósito pertenecía a un traficante de armas que trabajaba para Hayat Tahrir Al Sham (HTS), un grupo yihadista formado por el exbrazo sirio de Al Qaeda, que controla la mayor parte de la provincia de Idlib, cerca de la frontera turca.

La provincia de Idlib es el último refugio de la oposición armada siria y el lugar a donde se han dirigido los combatientes y civiles evacuados desde otras regiones que han sido recuperadas por las tropas gubernamentales.

En los últimos días, las fuerzas sirias han intensificado sus bombardeos contra varias localidades controladas por los grupos rebeldes en Idlib y en sus alrededores, en las provincias de Latakia y Alepo.