Un exministro y un exjefe de Gabinete de la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, negaron ante la justicia haber formado parte de una “asociación ilícita” para la recaudación millonaria de sobornos entregados por empresarios.

El exministro de Planificación, Julio de Vido, y el exjefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, declararon ante el juez Claudio Bonadío, quien investiga la red que supuestamente armaron funcionarios y empresarios y que se convirtió en uno de los escándalos de corrupción más importantes del país sudamericano.

De Vido, quien se encuentra actualmente preso, presentó un escrito en el que negó haber recibido fondos ilegales “en bolsos, bolsita, sobre, cajas y/o de cualquier otra forma o modo".

Agregó: "no formé parte de ninguna asociación ilícita, hay persecución penal y pido el sobreseimiento" porque “este expediente, al igual que ha sucedido en los últimos dos años de persecución penal, solo se me ha imputado por haber sido ministro".

A diferencia de De Vido, el exjefe de Gabinete sí reconoció que recibió millonarios fondos en efectivo, pero aclaró que desconocía que eran recursos obtenidos de manera ilegal.

"Quiero expresar de modo enfático que ningún delito he cometido durante mi gestión al frente de la jefatura de Gabinete", aseguró también por escrito.

El exfuncionario negó “haber tomado intervención y/o conocido lo que se sintetiza como una organización para recaudar fondos ilegalmente y utilizarlos también para esos fines".

Aunque explicó que en 2013 Roberto Baratta, exsecretario del Ministerio de Planificación que encabezaba De Vido, lo buscó para coordinar la entrega de fondos para las campañas legislativas de ese año.

"En ningún caso tal requisitoria me pareció impropia o desajustada, más allá de la informalidad, no me hizo en ningún momento dudar o siquiera sospechar de la legal procedencia de esos fondos, ni era mi deber conocer su forma de recaudación, su declaración”, dijo.

La causa judicial comenzó gracias a ocho cuadernos de Oscar Centeno, quien durante más de una década fue chofer de Baratta, uno de los exfuncionarios más influyentes de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner (2003-2015).

En esas páginas, que un amigo de Centeno entregó a un periodista de La Nación y éste al fiscal Carlos Stornelli, el chofer registró, al mejor estilo de los servicios de espionaje, a dónde, cuándo y con quiénes llevaba a Baratta a recoger sobornos que los empresarios pagaban en efectivo.

De acuerdo con las anotaciones, Baratta recolectó durante más de una década unos 35.6 millones de dólares y la mayoría del dinero terminó en manos de los Kirchner.

A pesar de la conmoción provocada por las denuncias de esta red de corrupción, la transparencia y búsqueda real de justicia de la causa está en duda ante la parcialidad demostrada por el juez Bonadío.

El próximo lunes, este escándalo tendrá un capítulo culminante con la declaración de Fernández de Kirchner, quien todavía no ha sido acusada formalmente de haber formado parte de la supuesta “asociación ilícita”.