Zihuakali, Casa de la Mujer, combate violencia de género hacia indígenas

Como asociación civil en Nuevo León, catalogado entre los estados de más alta discriminación, Zihuakali, Casa de la Mujer, trabaja por defender los derechos de mujeres y niñas migrantes indígenas...

Como asociación civil en Nuevo León, catalogado entre los estados de más alta discriminación, Zihuakali, Casa de la Mujer, trabaja por defender los derechos de mujeres y niñas migrantes indígenas asentados en la entidad, particularmente la violencia de género.

En entrevista con Notimex, la presidenta de la asociación civil, Julieta Martínez Martínez, explicó que las acciones de prevención y atención de violencias de género y familiar, “van desde atención psicológica en las instalaciones de Zihuakali, asesoría legal, orientación, consejería, contención emocional o atención en crisis”.

“Nuestro trabajo no es sólo aquí, en la asociación, sino que también acudimos a las distintas comunidades que se encuentran en Nuevo León, que están congregadas en Juárez, Escobedo, García, Santa Catarina”, mencionó.

“Estamos yendo a distintos municipios en donde hay población congregada para llevar talleres, los talleres son en lengua materna, para que las mujeres, los niños, la población que se acerque a recibir el taller, pueda entender, pueda comprender el tema y de esta forma, tratar de prevenir esta situación de violencia”, comentó.

“La población que atendemos, viene de distintas regiones, distintos estados, que viene siendo San Luis Potosí, con la comunidad tének o nahua, también de esa zona; veracruzana, también tének o nahua; del estado de Hidalgo, principalmente nahuas; del Estado de México, con la comunidad mazahua”, precisó.

Asimismo, agregó, “de Oaxaca, con la comunidad mixteca y mije; Chiapas, con la comunidad tzotzil; Veracruz, con la comunidad totonaca, son de las poblaciones que más nos llegan aquí a la asociación civil y que tienen mayor presencia en el estado de Nuevo León”.

“Las últimas estadísticas nos indican que arriba de 355 mil, aproximadamente, de personas que se encuentran aquí en Nuevo León, se reconocen como personas indígenas”, abundó.

Estas cifras incrementan la demanda de atención en Zihuakali, cuyos espacios se ubican frente a la Alameda Mariano Escobedo, tradicional punto de reunión de grupos indígenas, particularmente los fines de semana, mencionó Martínez Martínez, quien es maestra en educación, originaria de la comunidad tének, en la Huasteca potosina.

“En los últimos meses nos han llegado muchísimas personas solicitando la atención en el tema de violencia, de orientación legal, tenemos una gran demanda, principalmente de la población de la comunidad nahua”, señaló.

“La labor que realiza Zihuakali, casa de las mujeres indígenas, es fundamental para el tema de la discriminación, siendo Nuevo León uno de los estados que más discrimina a población migrante indígena, ya se imaginarán el gran reto que tenemos, en el día a día que trabajamos con población migrante indígena”, sostuvo.

Por ello, añadió, “una de las labores que llevamos a cabo, es la sensibilización en distintos ámbitos, desde instituciones de gobierno, asociaciones civiles, sociedad en general, instituciones educativas, instancias de salud, el tema de la discriminación es muy importante y muy grave”.

“Al día de hoy, es impresionante que nos lleguen casos con un nivel extremo de agresión, de insultos, de amenazas de muerte, por ser de comunidad indígena, entonces, unas de las labores que hacemos, es justamente esto, sensibilizar a la población, dar a conocer las necesidades de la población, los usos y costumbres, las creencias, esta violencia estructural, sistemática que se ejerce contra la población indígena”, apuntó.

Al mismo tiempo, “tratar de concientizar un poco a la sociedad en general, de la importancia y el valor que podemos encontrar, el convivir, el lograr una interculturalidad con la población migrante indígena que nos encontramos aquí en la entidad”.

Remarcó la violencia se agrava más en la población indígena en Nuevo León, donde las condiciones son distintas desde la lengua materna, el conocimiento de derechos es nulo, vínculos sociales, aunado a cultura y creencias que violentan derechos de mujeres y niños, por desconocimiento, de ahí que haga reflexionar al respecto.

Dijo que, a la par, trabajan la parte educativa, para lo cual hacen alianzas con instituciones de nivel medio superior y superior, para apoyar en su formación a estos grupos étnicos.

“Otra área abierta es la laboral, donde hacemos vinculación con empresas, que puedan emplear a los migrantes indígenas, proporcionándoles las condiciones adecuadas y garantizándoles sus derechos laborales, en este caso, para que puedan tener mejores oportunidades aquí en la entidad”, señaló.

En ese sentido, Juan Enrique Basulto Yerena, psicólogo y trabajador social en Zihuakali, señaló que coadyuva en la vinculación a servicios con diversos actores relacionados con la problemática de las mujeres indígenas.

“La vinculación la hacemos con instituciones públicas, privadas, asociaciones civiles, centros de beneficencia, universidades”, para asegurar “el ejercicio pleno de los derechos de la población indígena, que muchas veces se ven vulnerados por el distanciamiento que tienen con las instituciones”, expuso.

Dicha vinculación abarca dependencias de gobierno, “por ejemplo, Secretaría de Salud, Seguro Popular, Comisión Estatal de Víctimas, se hacen alianzas con diversas instituciones, con universidades privadas, para que a través de esta vinculación se puedan otorgar becas a los estudiantes de nivel medio o superior”, indicó.

Basulto Yerena dijo que promueven también convenios con empresas, a fin de “proveer empleos dignos a las personas indígenas”, aunado a la apertura de espacios donde dichos grupos étnicos puedan expender sus artesanías y productos.

En tanto, Anahí de la Cruz García, administradora de la asociación civil e integrante de la comunidad Mazahua, destacó las labores de intervención comunitaria, donde se establecen vínculos con líderes de grupos indígenas y poder acceder a los mismos.

También desde Zihuakali trabajan con niños, jóvenes y adolescentes, para lo cual realizaron recientemente un encuentro intercultural con menores de las comunidades tének, de García; nahua, de Escobedo, además de otros que no son indígenas, resaltó.

Al fomentar esta convivencia, consideró, “creo que es una forma de ir reforzando la identidad y trabajar con toda la cuestión cultural”.

“Es muy importante trabajar esta parte identitaria de los niños, las niñas y los jóvenes, ya que una vez que llegan al estado de Nuevo León, como somos migrantes de otros estados, al llegar acá, lo primero que se pierde, es esa parte identitaria”, manifestó.

“Llegamos con nuestros usos y costumbres, con nuestra forma de vestir, con nuestra forma de hablar, pero al momento de llegar a un contexto como es Nuevo León, que es el primer lugar en discriminación, lo primero que vamos perdiendo es la lengua, por el miedo al rechazo, a ser señalados”, dijo.

“También lo primero que se pierde es la forma de vestir, uno siempre llega o la mayoría de las personas viene con sus trajes, como se usa en la comunidad y en la comunidad es totalmente, por llamarlo de alguna manera, normal, pero al llegar a una ciudad, ya no puedes usar esos trajes”, externó.

Ello, sostuvo De la Cruz García, “porque eres señalado, eres rechazado y ya no encajas en un contexto urbano”.

Dentro del tema de identidad, los indígenas radicados en Nuevo León ya no inculcan costumbres, lengua, cultura y forma de vestir, “es parte del miedo a que sus hijos sean discriminados”.

Zihuakali imparte además charlas de sensibilización en escuelas e instituciones públicas y privadas, para en las aulas exponer los derechos y cultura de comunidades indígenas presentes en Nuevo León.

Lo anterior, puntualizó, porque “somos una realidad y también Nuevo León es un estado que tiene interculturalidad, que muchas veces no se reconoce, pero también ya hay una ley donde se reconocen los derechos de las comunidades indígenas”.