Resultado del sistema consumista, las nuevas tribus urbanas están aquí

Las nuevas tribus urbanas, resultado del sistema consumista y de la diversidad de expresiones que ahora se pueden conocer gracias a las redes sociales, muestran la diversidad cultural que converge en...

Las nuevas tribus urbanas, resultado del sistema consumista y de la diversidad de expresiones que ahora se pueden conocer gracias a las redes sociales, muestran la diversidad cultural que converge en la calles de la Ciudad de México.

Hipsters, rollers, rockabillys, forevers, chakas y cosplayers forman parte de estas nuevas subculturas, cuyos miembros comparten gustos musicales, lugares y sobre todo formas de ver y de disfrutar la vida.

Entre la diversidad de personalidades que se pueden ver en esta capital sobresalen aquéllos cuyo estilo expresa creatividad, arraigo a sus raíces y al mismo tiempo modernidad; asisten a festivales de música independiente y sitios donde puedan disfrutar del arte, la cultura y un buen mezcal; son los hípsters.

“Un híspter es culto y cool. No se complica la vida con saber quién es porque lo sabe y le gusta. El dinero no representa un problema porque lo tiene y su propósito social es una ventaja para conocer el mundo. Son liberales, amigos de sus ex y eso sí, muy selectivos”, publicó el escritor Paco Santamaría en su libro sobre tribus urbanas.

Miriam Apolinar, de 34 años de edad, es una editora web y community manager freelance; vive en el sur de la Ciudad de México, pero su vida se desarrolla todos los días entre las colonias Polanco y Condesa, donde se encuentran las oficinas donde labora.

Diariamente, antes de salir de casa elige su atuendo con peculiar interés, pues sabe que su imagen es importante; busca verse natural, elegante, misteriosa pero sobre todo original.

“A mi ropa siempre me gusta agregarle algo diferente, algo que sólo yo tenga; me gusta ver en Instagram las tendencias de moda, pero no las de aquí, sino las de España, Italia o Francia, lugares donde hay propuestas creativas y hay mucho color, que es con lo que yo me identifico", expresó.

A veces, abundó, parece que uso ropa de señora pero no, es más bien ropa retro pero con estilo y de acuerdo a mi edad, y siempre me gusta destacar con combinaciones interesantes; de repente uso rasgos de ropa étnica, mexicana, con toques indúes, algo que tenga un distintivo.

Respecto a sus gustos, Miriam dijo que le encanta visitar museos, su favorito es el Franz Mayer, pues es un espacio que evoca a ese México antiguo y que presenta la modernidad a través de las obras que exhibe.

“Me gustan los festivales, el ambiente bohemio y conocer lugares interesantes que mezclen la naturaleza y el arte, en los que puedas pedir un buen mojito o por qué no, un mezcal; jamás saldría a pasear a una plaza, las odio, no me gustan nada, porque va gente que solo es atraída por el consumismo banal, lo que la industria impone y propone”, comentó.

Respecto a sus amistades, aseguró que todos son diferentes pero tienen la peculiaridad de ser personas creativas e inteligentes, pues “me gusta pasar el tiempo con personas que me recrean, que me aportan; mis amigos los elijo porque me atrae su personalidad”.

Afirmó que con ellos puede hablar de diversos temas, pues comparten el gusto por bandas musicales como Tame Impala y Arcade Fire, y el deseo de recorrer el mundo, porque a pesar de conocer Israel, Alemania, España y Cuba, Miriam sueña con viajar a Londres, Nueva York, Tokio y a Nueva Delhi.

Destacó que su formación académica se basa en escuelas privadas, donde se relacionaba con compañeras cuyos padres tenían un buen estrato económico, aunque luego en la adolescencia transitó por otra etapa más ligada a buscar el bien y la paz.

“Se podría decir que alguna vez en mi vida fui hippie, pero sin duda tengo una raíz fresa, mientras que ahora yo diría que soy más alternativa y sí, tal vez, un poco hípster”, detalló entre risas.

Rollers, una tribu urbana unida por la pasión por las ruedas

Otro ejemplo de las nuevas subculturas que habitan en la Ciudad de México son los “rollers” o patinadores, que se caracterizan por ser dinámicos, reflexivos y perseverantes y a quienes usualmente se les encuentra en parques o espacios con rampas para deslizar sus ruedas.

Angélica Tadeo Sánchez, de 26 años de edad, forma parte de esa tribu urbana, ya que suele salir con gente que comparte su pasión por patinar y sus gustos musicales, entre los que destaca la banda de metal Pantera.

“Soy una persona intensa y atrevida, cuando me propongo algo no descanso hasta lograrlo; por ejemplo cuando patino o trato de hacer un truco nuevo no paro hasta conseguirlo, no importa que me caiga, raspe o golpee”, señaló la joven que estudia Planeación Territorial en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Usualmente, Angélica sale a divertirse con sus amigos a tocadas, bares o pulquerías, donde puede disfrutar de un curado de apio, que es su favorito, o de una refrescante cerveza.

Pero lo que realmente la hace feliz es patinar, porque “me olvido de todo; mi atención está completamente en hacerlo bien, sacar nuevos trucos y mi mente se libera de todo lo demás; es como estar en otro mundo”.

Los lugares favoritos de esta joven son parques donde se puede patinar, como el de Constituyentes, el Bosques de Aragón y el Parque Cuitláhuac, los cuales visita los fines de semana, cuando no va a la escuela.

Esta tribu urbana, se suma a muchas más de las que convergen todos los días y a todas horas en esta urbe, y si bien son producto de las lógicas del mercado consumista que hoy predomina, también dota de color, vida y energía a la ciudad, al tiempo que muestran la diversidad cultural de México, el mismo que alguna vez fue considerado por Andrés Breton como “un país surreal”.