El Libro Rojo, del ensayista Gerardo Villadelángel Viñas -publicado por el Fondo de Cultura Económica (FCE)-, es una antología de hechos de sangre en México de los últimos 150 años, que busca reflexionar sobre el presente desde la perspectiva de dignidad, justicia y verdad.

El escritor presentó su obra en la sede del FCE -filial Colombia- y dijo a Notimex que en su trabajo de investigación siguió “una línea de cómo el poder -en el escenario de lo mexicano- se atrevió a agredir a los cuerpos, a intervenirlos hasta llegar a la muerte y al asesinato para perpetuarse en su horizonte poderoso".

"Esto implicó hacer desde luego un compendio de crímenes políticos históricos”, añadió el ensayista mexicano al explicar que “El Libro Rojo es una antología de la sangre en México, es una revisión de los últimos 150 años, de episodios sangrientos en México, que marcaron el imaginario colectivo en su momento”.

Para el autor su obra no es una crónica roja de sangre por la sangre, es una propuesta para “resignificar la historia y transformarla en un argumento de lo contemporáneo en México y vislumbrar un futuro. Es mostrar la historia como experiencia y como dolor”.

Esta revisión histórica comprende 150 capítulos, que se “convirtió en una serie de enciclopedia del crimen en México. Hasta ahora van cuatro volúmenes, van a parecer siete”.

Refirió que como antecedente a su investigación está El libro rojo escrito en 1870, en el que los autores hicieron una revisión sobre la violencia en 36 capítulos, que van desde la época de Moctezuma hasta el triunfo de Benito Juárez.

La lectura que hizo Villadelángel de esta obra que analiza tres siglos le permitió transitar por el escenario de la guerra y la violencia en la historia mexicana, seleccionando los capítulos que marcaron el discurso político del momento.

“Cuando empecé a formular el proyecto, se dio el triunfo de Vicente Fox en las elecciones presidenciales en el 2000, que implicó derrotar a un gobierno que llevaba 70 años gobernando bajo un aparato discursivo de nacionalismo revolucionario”, apuntó.

El autor decidió hacer una “convocatoria a historiadores, narradores, periodistas, filósofos, para que reconocieran y contaran estas historias, en un ejercicio casi catártico”.

“Todo el mundo -subrayó- quiso participar en el libro para hacer una propuesta paralela a lo literario e historiográfico. Invite a artistas mexicanos y algunos extranjeros para que hicieran un comentario visual y aportaran bajo el concepto del artista una nueva lectura de esas historias”.

Los artistas e intelectuales invitados tenían el propósito de contar desde el presente “un pasado traumático que nos debe ayudar a interpretar y encausar de la mejor manera lo contemporáneo. Cuando empecé este proyecto, no sabía que el escenario mexicano se iba transformar en lo que se ha transformado”.

Es una revisión histórica “a partir de la crónica, es hacer un homenaje al género americanista por excelencia que fundo la literatura en América Latina. Me interesa que esas crónicas guarden todos los elementos de terror que ahora mismo están representando otras formas de violencia en México”.

“La violencia de México no es nueva, ahora tiene otros planteamientos y refleja carencias políticas, de organización, carencias de noción de ser ciudadanos, de empatía por el otro, carencia que tiene que ver con las formas de estar en una geografía, en un país como México, sin que echemos de menos, una noción de dignidad, de justicia y verdad”, finalizó.