Rusia condenó hoy “enérgicamente” el fallido atentado contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, perpetrado la víspera mediante un ataque con drones cargados de explosivos, tras considerar que “el uso de métodos terroristas como herramienta para las luchas políticas es inaceptable”.

“Condenamos de manera enérgica el intento de asesinato del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ocurrido el 4 de agosto provocando siete heridos”, informó la cancillería rusa en un comunicado difundido por la agencia de noticias de su país Sputnik.

Según el Ministerio ruso de Relaciones Exteriores, “es obvio que estas acciones buscan desestabilizar la situación en el país después del congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela, celebrado hace unos días, en el marco del cual se esbozaron las medidas prioritarias para restaurar la economía nacional”.

Indicó que todas las discrepancias políticas en el país deben llevarse a cabo exclusivamente por la vía pacífica y democrática.

Expresó la solidaridad de Rusia con el pueblo de Venezuela y deseó una pronta recuperación a los que resultaron heridos en el ataque.

Los gobiernos de Turquía, Irán y Siria, a través de su cancillería, también condenaron el ataque contra Maduro, enviaron su solidaridad con el pueblo venezolano y desearon una pronta recuperación a los lesionados.

“El mantenimiento de la estabilidad, de la prosperidad, de calma y de seguridad en Venezuela es nuestro deseo más grande. Es importante para la estabilidad regional y la paz mundial”, señaló la cancillería turca.

Ayer sábado, el acto conmemorativo por el 81 aniversario de la Guardia Nacional en Caracas, en el que Maduro realizaba un discurso, fue interrumpido por detonaciones de drones cargados con explosivos, según el ministro de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez.

El mandatario venezolano salió ileso del ataque, pero siete militares de la Guardia Nacional resultaron heridos.

Maduro responsabilizó del ataque a la “ultraderecha venezolana” y al presidente saliente de Colombia, Juan Manuel Santos, cuya cancillería calificó de “absurdas” las acusaciones del presidente venezolano.