Colores, aromas y sonidos ceremoniales en la fiesta a la Gudalupana

La conmemoración del 484 aniversario de las apariciones de la virgen de Guadalupe llenó de color, sonidos y aromas ceremoniales el atrio de la Basílica de Guadalupe.Millones de peregrinos acudieron...

La conmemoración del 484 aniversario de las apariciones de la virgen de Guadalupe llenó de color, sonidos y aromas ceremoniales el atrio de la Basílica de Guadalupe.

Millones de peregrinos acudieron al santuario Mariano para ser partícipes de la fiesta a la Guadalupana, que en esta ocasión coincidió con el anuncio en el Vaticano del Papa Francisco de que la visitará el 13 de febrero próximo.

La puerta central del templo, la llamada puerta santa o del jubileo, fue abierta por el cardenal Norberto Rivera Carrera al mediodía, sin embargo, permaneció cercada por estructuras metálicas y después de algunas horas se permitió el ingreso en pequeños grupos a los feligreses.

En una muestra de sincretismo religioso, el intenso olor a incienso, los tambores y el sonido de los caracoles que los concheros hacían sonar en cada movimiento de sus danzas prehispánicas llenaron los sentidos de los peregrinos, algunos de los cuales venían del extranjero.

Muchos se distinguían porque portaban pequeñas banderas de sus respectivos países o simplemente por su forma de vestir o lenguaje, como el caso de un grupo de mujeres misioneras de la orden de la madre Teresa de Calcuta.

En el atrio de las Américas, las familias que acudieron a conmemorar a la virgen en su día, se mezclaban con hombres y mujeres vestidos con trajes regionales, largas faldas de "chillones" colores, flores, negras, bordadas, los hombres con ropa de manta, otros con máscaras de jaguar o pájaro y con el torso desnudo.

Pero no todo fue espiritualidad en esta fiesta, pues dentro de la Basílica, la tienda de artículos religiosos fue muy concurrida y lo mismo se ofrecían imágenes de la virgen de 100 pesos hasta de miles de pesos como el caso de una efigie de no más de medio metro de la Guadalupana que costaba cinco mil 480 pesos.

Afuera, en las inmediaciones del santuario la vendimia, prácticamente se redujo a los locales establecidos, pues muy pocos ambulantes pudieron ofrecer sus productos ante el estricto operativo implementado por la delegación Gustavo A. Madero.

Sin embargo, en la gran cantidad de comercios que se han establecido en las principales avenidas que confluyen a la Basílica, se podía encontrar prácticamente de todo, comidas de diferentes precios y variedades desde pastes a 15 y 17 pesos cada uno, quesadillas de 15 pesos, hasta birria o pozole en 70 pesos o hamburguesas de una popular cadena de comida rápida.

También artículos religiosos, sobre todo imágenes y estatuas de la virgen, de diversos tamaños y elaborados de distintos materiales, como yeso, cerámica, madera, piel, metálicas, con acrílico, entre muchos otros.

Las más vendidas eran las efigies de unos 30 centímetros, elaboradas con yeso y pintadas con vivos colores mexicanos que costaban 50 pesos o un poco mas grandes, cuyo precio era de 70 pesos.

También la venta de arreglos florales fue muy socorrida, pues los más pequeños en una especie de canasta con media docena de rosas y flores amarillas costaban 25 pesos y las de mayo cantidad de flores 50 pesos, aunque también se podían adquirir arreglos más sofisticados de 100 y 200 pesos.

Pese a la gran cantidad de gente, los comerciantes se quejaban de que los potenciales compradores solo veían la mercancía y no compraban. Algunos incluso aseguraban que hubo menos gente en esta celebración y que a eso se debió la baja en sus ventas.

Aunque fueron muchas las familias que como un acto de fe a la Guadalupana acudieron a las calles aledañas al templo para obsequiar fruta, tacos, tortas, tamales, café, jugos, agua y otros alimentos y bebidas a los feligreses.

Este año la tecnología se hizo más evidente en la conmemoración a la virgen, pues las selfies en el atrio, dentro de la propia Basílica, e incluso a los pies de la imagen de la virgen fueron una constante.

En los sitios más significativos como la estatua de Juan Pablo II, la antigua Basílica o en la puerta santa, los grupos de fieles, sobre todo de jóvenes se reunían y activaban sus celulares para sacarse la fotografía.

También en la tarde, un dron llamó la atención de los feligreses en el atrio, pues recorrió desde el aire distintos puntos y de pronto se perdió de la vista de los presentes.

Así, llena de colores, sonidos y aromas transcurrió la celebración a la virgen de Guadalupe, donde fue constante el flujo de feligreses que acudieron en su día a su santuario.