"El matrimonio Palavrakis" mueve a la burlesca reflexión

"El matrimonio Palavrakis", puesta en escena que mueve a la burlesca reflexión, es una tragedia contemporánea transdisciplinaria que surgió a partir de un laboratorio de investigación escénico...

"El matrimonio Palavrakis", puesta en escena que mueve a la burlesca reflexión, es una tragedia contemporánea transdisciplinaria que surgió a partir de un laboratorio de investigación escénico-actoral que interviene el texto y se convierte en una nueva experiencia escénica.

Se trata de una obra teatral de Angélica Liddell dirigida por Laura Uribe, que se presentó anoche en el Centro Nacional de las Artes (Cenart) como parte del Encuentro de las Artes Escénicas, a cargo de la prestigiada compañía mexicana Teatro en Código, fundada y dirigida por las artistas escénicas Laura Uribe y Marianella Villa.

La referida investigación escénico-actoral versó sobre la creación de nuevos marcos de verosimilitud que permitieran establecer otras formas de convivio con el espectador, por esa razón, la función se lleva a cabo en un escenario convencional, pero parte del público tiene su butaca en ese espacio tradicionalmente reservado para la acción de la obra.

El estudio miró también hacia el replanteamiento de los modelos de representación más convencionales, además de experimentar en diversos tonos actorales que van desde la no-representación hasta la máxima representación, y del hiperrealismo al expresionismo, lo cual lo vuelve una pieza híbrida que mezcla con maestría música, danza, video y teatro.

El elenco, integrado por Antonio Salinas ("Mateo Palavrakis") y Marianella Villa ("Elsa Palavrakis") se complementa con la narración oral de Laura Uribe sobre el escenario, y los bailarines Viridiana Lozada, Uriel Ulises, Juan Carlos Saavedra y Dianzú Zacatelco. La música, interpretada en vivo, es de Carlos Cáceres, Héctor Luna y Martín López.

"Elsa" y "Mateo Palavrakis", unidos por la oscura infancia que padecieron, llevan una vida monótona e insustancial, en un lugar en el que la única diversión es participar en concursos de baile, los cuales pierden sistemáticamente. Es el retrato de quienes han sido dominados por los instintos primitivos del hombre y el lado más brutal de la sociedad.

El espectáculo cuenta con traducción al inglés, como las óperas, y el público interactúa con los dos actores principales, quienes dejan ver su pasado. "Mateo" tuvo una infancia oscura, mientras que la de "Elsa" fue traumática; él sale a la calle a buscar colegialas sin escrúpulos a quienes pide sus calzones usados a cambio de dulces y otros chuchulucos.

Ella, enloquece al contar que de niña vio muy de cerca cómo en su entorno ahorcaban a los perros galgos cuando ya no servían para correr, cómo les torcían el pescuezo a los gatos, y cómo asesinaban a las mujeres. "Mi padre mató a cientos de perros, galgos o no, porque cuando yo tenía tres años uno de ellos me chupó los muslos", recuerda la señora.

El caso es que todos los años, ambos asisten a los concursos de baile y siempre pierden. Por eso odian al mundo y por eso se empeñan en ganar, hasta que lo logran.

Sin embargo, el día que obtienen el triunfo, luego de mucho practicar sus mejores pasos de baile, ambos mueren. ¿Cómo? Eso es algo que el espectador, de manera íntima descubre por sí mismo.