En la Ciudad de México, más allá de los cosmopolitas edificios de las calles de Reforma, existe una vasta riqueza natural que es apreciable en las lagunas y bosques de las delegaciones con vocación agrícola de esta capital, las cuales además albergan diversas especies vegetales y animales, que son protegidas y cuidadas no sólo por las autoridades sino también por los habitantes, quienes han desarrollado una cultura ambiental.

Muestra de ello es que la gente ha comenzado a relacionarse más amigable con su entorno; al respetar a las especies en peligro de extinción, al no tirar basura para no dañar el habitad de los animales o contaminar el suelo, así como a valorar y utilizar las bondades de las plantas medicinales y los árboles frutales.

En esta nueva relación entre el hombre y la naturaleza ha influenciado el trabajo que realizan los Centros de Educación Ambiental de la Sedema; Acuexcomatl, en Xochimilco; Ecoguardas, en Tlalpan, y Yautlica, en Iztapalapa, los cuales se ubican en un lugar privilegiado del suelo de conservación por lo que albergan numerosas especies de flora y fauna propias de los ecosistemas de la Ciudad de México.

Durante 23 años, el Centro de Educación Ambiental Acuexcomatl, cuyo nombre significa en náhuatl “Tinaja donde brota el agua”, se ha encargado de fomentar en Xochimilco una educación ambiental enfocada a que las personas protejan a las especies y que al mismo tiempo tengan una mejor calidad de vida.

“Atacamos desde la parte social y económica, hasta el bienestar; lo que buscamos es que a través de los cursos y talleres la gente pueda tener una mejor calidad de vida”, dijo en entrevista con Notimex, la bióloga Dennis Adriana Monterrubio Pasapera, quien es jefa de Unidad Departamental de dicho Centro de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema).

Y para muestra solo es necesario recorrer las áreas demostrativas de este centro, que desde la entrada sorprende a los visitantes con árboles, arbustos y plantas de diversas especies que dan cuenta de la belleza natural que resguarda.

Uno de los primeros espacios a visitar es el Jardín de Plantas Medicinales, el cual fue diseñado con forma de silueta humana y cada planta ha sido colocada en la zona que ayuda a aliviar.

De tal modo, en la cabeza se encuentra lavanda, ruda, romero; en la garganta está el vaporub y siempre viva; mientras que en las extremidades se ubican la citronela que sirve como repelente, la sábila que ayudan a la cicatrización de la piel y el árnica que es usada para la inflamación de las articulaciones.

“Aquí la gente conoce los usos de las plantas medicinales y pueden participar en el taller donde se les enseña que es un emplasto, cómo sacar el extracto de las plantas y poderlos utilizar, así como del conocimiento prehispánico de estas plantas”, señaló Monterrubio Pasapera.

Huertos Urbanos

Justo enfrente de ese pequeño pero creativo jardín, los visitantes pueden apreciar un huerto urbano, que muestra cómo es posible cosechar en espacios reducidos y empleando materiales reciclados.

Con este espacio, se busca mostrar que los huertos urbanos traen beneficios a la salud y la economía de las personas, quienes pueden encontrar en esta actividad una terapia ocupacional.

“Esta es un área de demostración de cómo se pueden hacer su propio huerto en casa, como no necesitamos de grandes espacios para tener un huerto y que se pueden usar materiales muy económicos o de reúso”, destacó.

Ahí también se pueden acceder a un curso, el último jueves del mes de 9:00 a 14:00 horas, en el que se les enseña a los participantes a preparar el sustrato, a realizar una germinación, y a identificar qué tipo de plantas sembrar de acuerdo a la temporada.

“Ese taller ya lleva cinco años y ha sido bien recibido por la gente al igual que los cursos; los costos son económicos (146 pesos) y la gente busca tener sus propios cultivos en casa, porque cuando uno hace sus huertos sabes exactamente qué le estas poniendo a tus plantas”, subrayó la bióloga.

En época de lluvias, Acuexcomatl ofrece un inigualable atractivo; su Mariposario, donde plantas de mastuerzos atraen a cientos de mariposas blancas de cola y patas negras, así como cometas, que vigorosamente revolotean sus alas para pasar de flor en flor.

“Aquí se les explica a los visitantes sobre los polinizadores, cuál es su importancia, los ciclos de estos insectos desde que es una oruga, hasta que comienza a hacer la crisálida y abre; lo cual es muy bonito porque cuando la mariposa emerge de la crisálida, las alas están enrollas y las estira en poco tiempo”, compartió.

A unos cuantos metros de ahí, la belleza que la naturaleza ofrece puede seguirse apreciando en el Invernadero demostrativo, que exhibe plantas medicinales, comestibles, frutales, cactáceas y suculentas.

Entre ellas destaca la Cicada, que da la bienvenida a los visitantes y que llama la atención por su gran tamaño y por pertenecer a una especie que se llama fósil viviente porque no ha cambiado su forma desde hace millones de años.

“En este espacio, que recibe mantenimiento diario, hay plantas medicinales como en los huertos y plantas comestibles como la acelga y el maíz, el chile; la idea es mostrar la diversidad de plantas que tenemos en el país, cómo se pueden cultivar y sus diferentes usos”, detalló la entrevistada.

Para complementar la enseñanza sobre el cultivo, el Centro de Educación Ambiental Acuexcomatl cuenta con un lombricompostadero, donde se aprecia un calendario de siembra y se crea composta con lombrices rojas californianas, que ayudan a procesar los desperdicios orgánicos para que se conviertan en fertilizante de calidad.

“Lo que hacemos es que todos los residuos orgánicos los picamos para que la descomposición sea más rápida, si queremos la composta de más calidad le ponemos lombrices, que comen estos desechos y los descomponen y van a ayudar a que tengan el fertilizante más calidad. Aquí se puede ver que una composta bien hecha no tiene mal olor, ni tiene que tener fauna nociva como insectos, ratas”, mencionó la jefa de Departamento del Centro.

Otra área que sorprende a pequeños y grandes es la de Apicultura, donde se puede conocer el proceso para cosechar miel de mano de un experto, quien en una sala especial y segura explica el ciclo de vida de las abejas y las diferencias que hay entre una obrera, una reina y un zángano.

“Sobre todo hablamos de los beneficios de la colmena; desde polinización hasta los productos que podemos obtener, y el apicultor busca y muestra la abeja reina, que generalmente está marcada con un material especial”, dijo la bióloga sobre este espacio, que además cuenta con un centro de extracción de miel.

Al respecto, el apicultor Eduardo Serrano explicó el proceso que realizan ahí para obtener la miel, la cual asegura debe cristalizarse para poder identificarse como un producto natural y puro.

“Las mieles varían en sabor y aroma porque éstos están dados por los minerales de las plantas que se ven reflejados en el néctar y en la miel; hay desde mieles oscuras hasta blancas, como la de mezquite que es de un árbol de zonas semiáridas y es la más clara o la más obscura es de árboles de aguacate de Michoacán”, apuntó.

Asimismo el joven apicultor, quien se encarga del mantenimiento del lugar, aconsejó a los amantes de este endulzante revisar el estudio de calidad de mieles, publicado por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), ya que en muchos lugares se vende jarabes hechos pasar por miel o productos rebajados.

El ajolotario

Una vez que se ha conocido este interesante espacio, donde además se puede adquirir un litro de miel por menos de 100 pesos, los visitantes pueden conocer sobre la vida de una las especies más protegidas de la región: el ajolote, que es endémica de Xochimilco y se encuentra en peligro de extinción.

Esta especie, de acuerdo con la bióloga Dennis Adriana Monterrubio, se ha visto afectada por el crecimiento urbano que ha provocado que le gente ingrese animales que depredan a este anfibio, así como por la contaminación del agua, que le causa problemas en su piel.

Ante este problemática, el Centro de Educación Ambiental se ha enfocado en mostrar la belleza de esta especie para que así la gente la valore e incluso la proteja, para lo cual cuenta con Ajolotario.

Se trata de una sala que ha sido ambientada para ofrecerle a los anfibios condiciones similares a las que tendrían al vivir en su habitad natural.

“Los ajolotes los tenemos para las personas que quieran verlos, conocer su ciclo de vida y que sepan cómo ayudarlo a que no desparezca, para lo cual lo mejor es no comprarlo, eso es lo mejor para las especies, sobre todo las que están en riesgo para que no fomentemos la extracción ilegal (…) Y la idea aquí es que lo conozcan porque creemos que para poder cuidar hay que conocer”, explicó.

Y es que justo, Acuexcomatl busca sembrar en la gente la semilla de la conciencia, una labor que ha desarrollado desde 1995, y que ha dado como resultado, habitantes de todas las edades involucrados en cuidar el medio ambiente.

“Mucha gente cree que la educación ambiental es solo para niños, es algo que se ha venido pasando desde los 70 y no, la idea es que la educación ambiental sea algo para todos desde niños hasta adultos mayores (…) ahora mucha gente del pueblo ya reclama este espacio como suyo”, compartió.

Esa apropiación ha sido posible gracias a la participación de la gente, que ha encontrado en este Centro un espacio no solo para aprender del medio ambiente sino también para divertirse, ya que cuenta con un teatro al aire libre, tres canchas de de futbol, una de patinaje, dos de basquetbol y una de volibol.

Además, este espacio alberga un par de cabañas, con capacidad de 22 personas, las cuales se rentan para pasar un fin de semana en familia o con amigos, junto a una laguna artificial en la que se pueden ver nadar patos y gansos.

Mientras que los amantes del campismo pueden disfrutar del Arboretum, espacio donde los visitantes pueden estar de cerca junto a arboles de manzana, durazno, pinos, peras, ciruela y granada, entre otros.

Como si fuera poco, este Centros de Educación Ambiental también ofrece atractivos para aquellos que disfrutan de la historia y la cultura, quienes podrán revisar los libros de la Biblioteca o recorrer la Casa de las Bombas, la cual fue construida en 1993 para extraer agua del manantial El Encanto, al cual refiere el nombre de este lugar; Acuexcomatl, que significa “Tinaja donde brota el agua”.

“En la parte de atrás había un manantial que se llamaba El Encanto, el cual describen los españoles era de los que tenían el agua más clara y estas casas de bombas son edificios de la época porfiriana que se construyeron para extraer el agua de manantial y llevarla a la Ciudad de México; son edificio con valor cultural e histórico por lo que están protegidos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y se encuentran al 95 por ciento de su originalidad”, mencionó Monterrubio Pasapera.

Así, con una amplia variedad de atractivos, el Centro de Educación Ambiental Acuexcomatl ha ayudado a que la gente tenga una mejor relación con la naturaleza, una tarea que seguirá realizando, ya que los mexicanos deben a aprender a valor la riqueza natural que poseen.

Para ello, el que Acuexcomatl sea el centro de accesibilidad universal ha sido de gran utilidad, pues gente con discapacidad o adultos mayores pueden ingresar fácilmente y conocer, los 356 días del año este espacio que invita a disfrutar de la naturaleza.