Miles de nicaragüenses volvieron a salir hoy a las calles en Managua, la capital del país, para exigir la salida del poder del presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, en dos manifestaciones que culminaron sin incidentes.

Las movilizaciones comenzaron la mañana de este sábado: una bajo el lema “Solo el pueblo salva al pueblo”, que partió desde el área de Rubenia, y la otra “Masaya florecerás”, que salió del monumento al boxeador Alexis Argüello, se unieron en la glorieta Centroamérica y continuaron juntas.

Los participantes en las multitudinarias marchas de este sábado vistieron de color azul y blanco, portando banderas nacionales, así como carteles y mantas en las que se leían frases de unión nicaragüense pero también de rechazo a Ortega, como “ya no te queremos, déjanos vivir en paz”.

A lo largo de los recorridos, pobladores salieron de sus casas para apoyar a los manifestantes, quienes durante las marchas mencionaron los nombres de los nicaragüenses asesinados por policías y paramilitares en los 94 días de protestas contra el gobierno.

“Vivirás Monimbó”, “Daniel, por favor deja de quitarnos la vida”, “Qué viva Nicaragua”, “En Masaya ya no hay flores, solo huevos” y “Esta patria será libre sin Ortega, sin Murillo y sin el orteguismo”, son algunas frases que se leyeron en las pancartas de los manifestantes.

Los nicaragüenses demandaron justicia para las más de 360 personas que han muerto por la represión policial y los ataques de los grupos paramilitares; democracia con la celebración de elecciones adelantadas, libres e imparciales; y libertad, de acuerdo con reportes de la prensa local.

Después de bailar al son de la marimba en el último tramo de la movilización, los manifestantes pidieron nuevamente la renuncia de Daniel Ortega y cuando llegaron a la rotonda Jean Paul Genie gritaron al unísono “no es un presidente, es un delincuente”.

Las marchas terminaron en esa glorieta, donde todos los asistentes cantaron el himno nacional y expresaron su respaldo a los obispos de la Conferencia Episcopal Nicaragüense (CEN) como mediadores en el Diálogo Nacional entre el gobierno y representantes de la sociedad civil.

Las manifestaciones, en las que participaron familiares de los asesinados por el régimen orteguista, se desarrollaron en medio de un fuerte dispositivo policial, pero sin que se reportaran enfrentamientos o agresiones de paramilitares.

Nicaragua atraviesa por una severa crisis sociopolítica que inició el 18 de abril pasado con protestas contra los planes del gobierno de reformar el sistema de Seguridad Social, que afectaba principalmente las pensiones y jubilaciones, además de que elevaba las cuotas de trabajadores y empleadores.

La represión de las manifestaciones aumentó el malestar popular y los nicaragüenses continúan protestando para exigir la renuncia de Ortega, a pesar de sufrir también ataques de paramilitares.

El gobierno de Nicaragua es acusado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, maltratos, tortura y detenciones arbitrarias”, sin embargo, las autoridades lo niegan.