El evento “Goodwood Festival of Speed” (Festival de la Velocidad) es una fiesta que reúne cada año a los automóviles clásicos más emblemáticos junto a los vehículos súper deportivos de lujo.

Cada año el duque de Richmond, Charles Gordon-Lennox, quien es un apasionado del automovilismo, invita a pilotos y coleccionistas de autos a uno de los eventos más populares del mundo.

El festival recibe a 200 mil visitantes en Goodwood, la finca del duque de Richmond que tiene cuatro mil 856 hectáreas en las afueras de Chichester, un poblado en West Sussex que se ubica a 100 kilómetros al suroeste de Londres.

Rolls Royce, uno de los patrocinadores del evento, presentó sus cinco autos de lujo incluyendo la nueva camioneta Cullinan en uno de los pabellones más atractivos del festival.

Este año fue especial ya que el festival celebró 25 años desde que el Duque de Richmond lanzó la primera edición que fue un éxito en 1993 cuando asistieron 25 mil personas aficionadas a los autos y la velocidad.

Los bólidos clásicos y los nuevos motores súper veloces compiten desde entonces en la pista de automovilismo de Goodwood con el propósito de hacer el mejor tiempo en la corta carretera de montaña que ascienden en un circuito de tres mil 809 metros.

En la última edición, la adrenalina llegó a su nivel más alto con la carrera de autos de rally en la que el piloto británico Liam Doran se accidentó en el Ford RS200, del cual salió ileso a pesar de que el auto quedó en llamas.

Los autos de carreras construidos antes de la II Guerra Mundial con modelos Mercedes Benz, Alfa Romeo y Bugatti (de entre 1927 y 1939) compitieron en Goodwood, la misma pista en la que el piloto Bruce McLaren y fundador de McLaren perdió la vida en junio de 1970.

A unos pasos del circuito, la tradicional exposición de Cartier “Estilo y Lujo” presentó una selección de autos antiguos que datan desde 1899 (Cleveland Eléctrico) y que incluyó modelos Ford, Citroen, Jaguar, Cadillac, Aston Martin, Porsche y Ferrari, entre otros.

Entretanto, un hombre cohete hizo su debut con la tecnología de JetPack Aviation elevándose por los aires con un motor turbojet que puede subir hasta tres mil metros de altura y alcanzar una velocidad de 320 kilómetros por hora.

La cereza en el pastel fue el espectáculo aéreo de los Red Arrows, el grupo acrobático de la Royal Air Force (RAF) que sorprendieron al público con sus piruetas y estelas tricolores.

Porsche celebró en esta ocasión 70 años con una escultura monumental en forma de estrella de 50 metros de altura que en cada uno de sus seis picos lució modelos como el 911 R y el híbrido 918.

El escultor de la pieza central comisionada por la compañía Porsche, Gerry Judah, combinó diseño con ingeniería de punta para elevar los vehículos.

Entretanto, un desfile de 10 autos de carreras Porsche desde el 550 Spyder de 1956 y el RS Spyder 2007 deleitaron a los amantes de esta casa automotriz.

El evento que este año se realizó del 12 al 15 de julio reunió autos y motocicletas, aficionados y aristócratas, autos vintage y de tecnología de punta en un encuentro que confirma la larga tradición automovilística que existe en Inglaterra.