La Revolución Sandinista celebrará los 39 años de la victoria que en su momento generó esperanza, pero ahora los festejos serán en medio de la violencia contra sectores que le han dado su apoyo.

La crisis del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) toma cuerpo en Monimbó (cerca del agua) un barrio indígena de origen prehispánico y cuya beligerancia inició cuando sus habitantes alimentaron el sistema de encomiendas.

Muchos de sus habitantes formaron parte de los 90 mil indígenas que murieron en solo 24 años a manos de conquistadores españoles en la actual provincia de Masaya, donde se ubica, recuerda el sitio http://www.manfut.org

Siglos después fue uno de los lugares destacados contra el gobierno de Anastasio Somoza, quien gobernó Nicaragua de 1967 a 1972 y luego de 1974 a 1979, último miembro de la dinastía Somoza que encabezó su padre y dirigió el país desde 1934.

El primer levantamiento en ese bario de la ciudad de Masaya contra Somoza ocurrió el 26 de febrero de 1978, y enfrentaron a la Guardia somocista con no menos de 50 lugareños muertos, en una estimación pues nunca hubo un recuento oficial de víctimas.

Pero Monimbó es doblemente significativo para el presidente Daniel Ortega, pues ahí murió en la refriega su hermano menor Camilo Ortega Saavedra, recuerda el diario La Prensa.

De ese barrio son también originarias las bombas de contacto que empleó el FSLN contra la Guardia Nacional, diseñadas por el indígena Asunción Armengol Ortiz.

Casi cuatro décadas después Moninbó ha vuelto a ser escenario de un levantamiento pero ahora contra la policía, los militares y las fuerzas parapoliciales del presidente Ortega, el mismo que encabezó la victoria sandinista hace 39 años.

Recuentos de medios nicaragüenses señalan que en las protestas que empezaron a mediados de abril pasado tras el alza de cuotas a la seguridad social, ya anulado, este barrio estuvo atrincherado 90 días, exactamente desde el pasado 20 de abril.

Este martes 17 de julio Monimbó fue tomado por grupos de paramilitares y policías en su intento número 19, tras al menos siete horas de ataque, que dejaron cuatro muertos, tres de ellos civiles, y varios heridos, indica El Nuevo Diario.

La cifra se suma a los 35 decesos que los levantamientos ya habían dejado, y son parte de los alrededor de 350 muertos que por las protestas se han registrado en Nicaragua desde mediados de abril.

El asalto a Nominbó formó parte de la más amplia "Operación limpieza", iniciado por las fuerzas orteguistas para eliminar todas las barricadas (tranques) puestas por la población como protesta.

“La voz de nuestro presidente y la vicepresidenta de ir limpiando estos tranques a nivel nacional, y esa petición de la población de Monimbó, que es nuestro Monimbó, que sigue siendo nuestro, y nuestra Masaya, vamos a cumplirla al costo que sea”, declaró el general Ramón Avellán antes del ataque.

La policía atacó a los manifestantes pese a los llamados a detenerse de organizaciones de derechos humanos, la Unión Europea, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag, el cardenal Leopoldo Brenes y funcionarios estadounidenses, precisío El Nuevo Diario.

La recuperación de este barrio se dio en vísperas de que este miércoles el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) analice la situación en el país centroamericano.

Se debatirá una resolución de condena a la violencia impulsada por 13 países de la región, y que de acuerdo al exembajador nicaragüense José Luis Velásquez, ya alcanzó los 21 votos necesarios para su aprobación.

Mañana, jueves 19 de julio, el FSLN debe celebrar el aniversario 39 de su victoria sobre el somocismo, y de acuerdo a la vicepresidenta Rosario Murillo, se arribará a la simbólica fecha "reconstruyendo la paz que nos quisieron arrebatar".

Este 19 de julio aseguramos el compromiso enorme como gobierno nicaragüense de que, como un inmenso desafío y de la mano de Dios, vamos a lograr otra vez levantarnos. Y de manera generosa y con decisión, lucharemos para restablecer la paz y los caminos de encuentro y reconciliación, señaló de acuerdo a La Voz del Sandinismo.

La también esposa del presidente Ortega aseveró que "nuestro país supo triunfar sobre una perniciosa dictadura y buscar la paz, garantías y derechos para todos en una Nicaragua victoriosa que también hoy nos encuentra luchando por la paz".