El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) aprobó hoy un embargo de armas contra Sudán del Sur, luego que fracasaron el mes pasado los esfuerzos de paz entre el gobierno y las milicias rebeldes.

Con nueve votos a favor y seis abstenciones, el Consejo de Seguridad estableció que todos los Estados deben tomar medidas necesarias para hacer efectivo el embargo, vigente hasta el 31 de mayo de 2019.

El embargo fue aprobado con los votos a favor de Costa de Marfil, Francia, Kuwait, Holanda, Perú, Polonia, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos, y las abstenciones de Bolivia, China, Etiopía, Guinea Ecuatorial, Kazajistán y Rusia.

La resolución es un nuevo esfuerzo de la comunidad internacional por detener la guera civil en el país más nuevo del mundo, que en cinco años ha causado el desplazamiento de más cuatro millones de personas y dejado a millones de personas dependientes de la ayuda humanitaria.

Iniciada en 2013 por una disputa entre el presidente Salva Kiir y el exvicepresidente Riek Machar, el conflicto se ha tornado asimismo en un conflicto entre las etnias dinka y neur. La violencia ha provocado la muerte de miles de personas.

Bajo los términos de la resolución, los Estados deben impedir la venta a Sudán del Sur de armas y equipos relacionados de todo tipo, incluidas municiones, vehículos militares, equipamiento paramilitar, otros pertrechos y piezas de repuesto.

El Consejo también renovó las sanciones impuestas al régimen de Sudán del Sur, así como la prohibición de viajar y la congelación de los bienes de dos individuos acusados de fomentar la violencia durante el largo conflicto civil.

Nikki Haley, representante permanente de Estados Unidos ante la ONU, expresó que si la comunidad internacional pretende ayudar a Sudán del Sur es preciso detener la violencia.

“Para detener la violencia, necesitamos detener el flujo de armamento a los grupos que lo está usando para luchar entre ellos y aterrar a la población”, dijo Haley.

Mientras tanto, los representantes de Etiopía y Guinea Ecuatorial expresaron su preocupación de que el embargo socave el frágil proceso de paz en el país.

Por su parte, Akshaya Kumar, directora adjunta de Human Rights Watch (HRW) para la ONU, señaló que el embargo de armas ofrece a los civiles de Sudán del Sur “un atisbo de esperanza”.

“Costa de Marfil merece un reconocimiento especial por su voto en apoyo a la resolución, reconociendo a las víctimas que necesitan protección, a pesar de las abstenciones de otros miembros africanos del Consejo. Ahora viene el desafío más importante: implementar este embargo”, dijo Kumar.