El Trastorno por Déficit de Atención con y sin Hiperactividad (TDAH) es el trastorno neurobiológico más frecuente en la infancia, y se estima que en todo el mundo cinco por ciento de la población infantil la padece.

Se trata de un trastorno crónico caracterizado por la dificultad para prestar atención, la hiperactividad y la impulsividad, normalmente se diagnostica antes de los siete años, afecta más a los niños que a las niñas en una relación de tres a uno, y en 80 por ciento de los casos persiste en la adolescencia.

Entre 33 y 66 por ciento de los niños con TDAH continúa con el padecimiento en la vida adulta, solamente cinco por ciento de los universitarios que padecen este trastorno y no reciben tratamiento, se gradúan.

La detección de este padecimiento generalmente es realizada por las personas que cotidianamente interactúan con él, como los papás y maestros.

En el Día Internacional del TDAH, que se conmemora el 13 de julio, es importante entender que el diagnóstico solo lo hacen los médicos profesionales de la salud, por lo que es importante acudir a consulta para garantizar un tratamiento adecuado y un pronóstico altamente favorable.

El laboratorio Psicofarma destacó que la comprensión y apoyo son el eje principal del tratamiento, pues el menor con este trastorno siente desconcierto, frustración, rechazo, miedo, culpa, enfado y baja autoestima, independientemente de los problemas en los que se ha visto relacionado.

Un menor con TDAH no presta atención, actúa siempre sin pensar, se mueve mucho, le cuesta trabajo mantener la concentración, frecuentemente parece no escuchar, se distrae con facilitad, pierde las cosas fácilmente, cambia de una actividad a otra, sin concluir la previa, o no termina sus deberes o tareas.

Responde sin pensar antes de haber escuchado, interrumpe platicas y/o actividades de los demás, le cuesta trabajo respetar las reglas y normas, no prevé las consecuencias de sus actos y tiene dificultad para esperar su turno, entre otros.

Esta condición se trata con fármacos que ayudan a disminuir la impulsividad y la agresividad, así como para mejorar la atención y la memoria.