Considerado uno de los realizadores clave de la segunda mitad del siglo XX, el cineasta sueco Ingmar Bergman, quien dirigió más de 40 películas y más de cien obras de teatro, será recordado con diversos homenajes en México por el centenario de su natalicio.

Catalogado por Woody Allen como el mejor director en la historia del cine, Bergman, nacido el 14 de julio de 1918 en Uppsala, Suecia, ganó tres premios Oscar al Mejor Filme de Habla no Inglesa.

Una conocida empresa de cine, en conjunto con la Cineteca Nacional, la embajada sueca en México y la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro de la UNAM, presentarán una retrospectiva del director con obras como: “Sonata de otoño” (1978), “Luz de invierno” (1963), “Un verano con Mónica” (1953), “El séptimo sello” (1957), “La hora del lobo” (1968), “Persona” (1966), “A través del espejo” (1961), “El silencio” (1963), “Fresas salvajes” (1957) y “Gritos y susurros” (1972).

Las funciones serán proyectadas de julio a noviembre en la Filmoteca de la UNAM, Cinemanía Loreto, Le Cinéma y sedes alternas de la Cineteca Nacional.

De acuerdo con el sitio biografiasyvidas.com, el sueco fue hijo de un estricto pastor protestante. Cursó estudios en la Universidad de Estocolmo y obtuvo la licenciatura en Literatura e Historia del Arte con una tesis sobre el dramaturgo August Strindberg.

Hasta 1942 dirigió el teatro universitario y, posteriormente, fue ayudante de dirección del Gran Teatro Dramático de Estocolmo. En 1943 la productora Svensk Filmindustri (SF) lo contrató para el departamento de guiones.

Hombre de teatro, cine y televisión, fue un filósofo y poeta con las imágenes y los diálogos. Sus creaciones eran el fruto del diálogo interior que mantenía consigo mismo, preguntándose sobre sus dudas existenciales, la desazón que produce la fe religiosa o sobre la vida, el amor y la muerte.

Sus películas se sustentaban en la depuración formal, sólo mostrar en el encuadre lo que fuera necesario, y en los primeros planos de sus personajes, la mayoría femeninos.

El portal del periódico español "El Diario", detalla que a los 26 años Bergman (que de pequeño había conseguido entre súplicas que su hermano le cambiase un cinematógrafo por un ejército de soldaditos de plomo) debutó como guionista con "Hets" (Persecución), de Alf Sjöberg.

Tal vez su película más valorada hoy en día es “Persona” (1966), protagonizada por Liv Ullmann y Bibi Andersson (quienes llegaron a ser parejas sentimentales, pero ninguna esposa de Bergman).

En 1955 dirigió la comedia “Sonrisas de una noche de verano”, puesta en escena que basculaba entre la obra de Shakespeare y las geniales comedias de Lubitsch en torno a los juegos amorosos, el deseo y los placeres carnales.

En su iconografía, la imagen más poderosa, y la que más ha perdurado en el imaginario popular sigue siendo la escena de la muerte, de rostro pálido y ropajes negros, en una Europa medieval asolada por la peste jugando al ajedrez con un mortal, el caballero (Max von Sydow, uno de sus actores preferidos), desafiándole en una partida para ganar tiempo. Era “El séptimo sello” (1957).

El horror también se manifestó en sus obras, aunque su aproximación más pura al género, al estilo de Bergman, fue “La hora del lobo” (1968).

Además, estaba lo terrorífico y terrenal que generaba la historia de la joven muerte y violada por unos pastores de cabras en la fábula de “El manantial de la doncella” (1960); la psicosis de un hombre respetable capaz de asesinar una prostituta en “De la vida de las marionetas” (1980), y realizada originalmente para la televisión; el nacimiento del nazismo y los abusos del poder en “El huevo de la serpiente” (1977).

En innumerables entrevistas, Bergman repitió la importancia de sus vivencias durante su infancia para el desarrollo de su actividad profesional, además incluía a varios miembros de su familia como colegas creativos.

La Fundación Ingmar Bergman tiene como objetivo administrar los archivos del director sueco, así como profundizar en el conocimiento de su arte. Los documentos pertenecientes a su extensa obra fueron grabados en 2007 en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO.

Hoy el archivo consta de decenas de estantes con miles de documentos y alrededor de 10 mil cartas del cineasta. Es una colección única con el material de los 60 años de actividad creativa sin fin.