La Sociedad Alemana de Ciencias de la Europa del Este (DGO) presentó hoy aquí su volumen dedicado a Hungría y Polonia, dos de los países que actualmente ponen de cabeza a la Unión Europea (UE) porque están tomando medidas contra el estado de derecho que rige en el bloque comunitario.

Bajo el título “El estado iliberal en Hungría y Polonia”, el volumen es un compendio de artículos de investigadores y estudiosos de los dos países europeos, que este viernes se presentó en Berlín con una ronda de discusión de expertos.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, ha cerrado las fronteras de su país a los refugiados y se niega a aceptar cuotas de éstos decididas por la UE, al tiempo que está recortando libertades individuales.  

El presidente de Polonia, Andrei Duda, despidió la víspera a la presidenta del Tribunal Superior de Justicia, Malgorzata Gersdorf, a causa de una nueva ley que impuso el adelanto de la edad de jubilación de los jueces en ese país.

La nueva ley fue promovida por el exprimer ministro Jarosław Kaczyński (2007-2007), actual líder del Partido Ley y Justicia, de extrema derecha. El objetivo es estrangular al poder judicial autónomo y ponerlo al servicio de los partidos del gobierno.

Los expertos en Berlín destacaron la similitud del patrón que utilizan ambos países. En Hungría, desde 2011 el gobierno de Orban ha realizado cambios constitucionales orientados a centralizar los poderes legislativos y ejecutivos y a restringir los derechos civiles y la libertad de expresión.

En Polonia "la ley aplicada esta semana con la pre-jubilación de los jueces es sólo el principio”, alertó Piotr Buras, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, con sede en Varsovia.

“En Hungría y en Polonia, los ciudadanos ya no pueden contrastar la información que les llega porque no existen medios de comunicación independientes”, expuso la holandesa Judith Sargentini, miembro del Parlamento europeo (Los Verdes).

Uno de los principales eruditos de la Europa Central y del Este en Alemania, Kai-Olaf Lang, de la Fundación alemana Ciencia y Política (SWP), consideró que el concepto de “democracia” se está sobreutilizando y ha perdido su sentido, dado que ambos lados, tanto Polonia y Hungría como la UE, se refieren a democracia para justificar sus acciones.

En el caso de los dos estados del Este entienden la democracia como aquel que gana las elecciones “lo coge todo”. En este sentido, una ley también modificada ha sido la electoral, que no respeta las leyes de proporcionalidad que exigen los códigos europeos.

Lang enmarcó estos dos países en la tendencia global de “shrinking spaces” (reduciendo espacios), que describe el aumento de sociedades que limitan la capacidad de actuación de, por ejemplo, la sociedad civil.

Otro de los expertos presentes en la ronda de discusión fue Martin Kremer, de la Fundación Cooperación germano-polaco y funcionario en el Ministerio alemán de Exteriores. Kremer ha propuesto “la perspectiva preventiva” para evitar que se multipliquen casos como el húngaro y el polaco y para intentar paliar la actual situación.

Desde esta perspectiva, se debería integrar a la sociedad civil en el proceso de cambio democrático o de recuperación de estos valores y se debería organizar un diálogo fuerte con los “stakeholders” (otros actores de peso en el extranjero) que interactúan con el país.

“Es muy importante mantener el debate con los ciudadanos de estos países”, insistió Sargentini. La diputada holandesa explicó cómo el hecho de que primeros ministros del perfil de Orban y Kaczyński tengan derecho a voz y voto en el Consejo Europeo.

Eso implica que estas políticas conservadoras de derecha radical pueden llegar a aplicarse a nivel europeo o, como mínimo, tienen un peso que determina el color o los detalles finales de una política europea.

En este caso, afecta al conjunto de la UE. “Ya no es sólo un problema polaco o húngaro”, subrayó Buras.

A otro nivel, Sargentini explicó de qué forma países como Polonia intentan aislarse o hacer una regresión hacia el nacionalismo, huyendo de la integración europea.

Otra consecuencia se ve a nivel policial y judicial: cuando un ciudadano polaco es arrestado en otro país de la UE, cada vez se oyen más voces que ponen en duda si el hecho de extraditarlo a su país le va a asegurar o no un juicio justo y de acuerdo con los estándares europeos.

“Estamos en una UE en la que cada país puede decidir qué tipo de justicia quiere tener o no. Esto no puede seguir así”, concluyó el polaco Buras.

Fundada en 1913, la Sociedad Alemana de Ciencias de la Europa del Estela es una asociación sin ánimo de lucro con sede en Berlín que organiza conferencias científicas, paneles públicos y que también publica las revistas Eastern Europe (Europa Oriental)y Eastern European Law (La Ley en Europa Oriental), así como análisis de países.

Transmite conocimiento y contactos a la Europa del Este y promueve el diálogo europeo. Sus miembros provienen de la ciencia, la política, los negocios, los medios y la cultura. La sociedad otorga anualmente un premio para la promoción de jóvenes científicos.