Trabajadores de prensa de Argentina realizaron hoy aquí una multitudinaria marcha nacional para repudiar los 354 despidos que el Gobierno ordenó en Télam, la agencia estatal de noticias, y la precarización de los medios públicos y privados en general.

Periodistas, fotógrafos, productores, corresponsales, camarógrafos y locutores partieron del Obelisco, el monumento más emblemático del país, hacia el Centro Cultural Kirchner.

Ahí tiene sus oficinas el titular de Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos (organismo del cual depende Télam), Hernán Lombardi, quien la semana pasada aseguró que con los despidos masivos “el periodismo ganó”.

El gobierno intentó desprestigiar a los trabajadores despedidos con el argumento de que habían sido contratados en los pasados gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández para hacer de Télam una usina de propaganda.

Sin embargo, los periodistas afectados demostraron con el correr de los días que tenían una trayectoria profesional ajena a las acusaciones de los funcionarios macristas.

Mientras los trabajadores de Télam mantienen tomadas pacíficamente los dos edificios de la agencia, este jueves cientos de periodistas de medios públicos y privados se solidarizaron con su lucha.

El reclamo principal de los manifestantes es que los despidos no se hagan efectivos y que Lombardi los reciba.

“A mí me echó Lombardi”, “Lombardi vaciador”, “No a los despidos en Télam” y “No al cierre de corresponsalías”, rezaban algunas pancartas de los periodistas y trabajadores de prensa en general, mientras que otra explicaba que “los trabajadores de Télam llevan 70 años garantizando el derecho a informar”.

La marcha fue custodiada por decenas de policías y carros hidrantes, lo que pareció desproporcionado e hizo temer la posibilidad de una represión.

Los despidos en Télam se inscriben en una preocupante oleada de cierre de medios, ya que decenas de diarios, revistas y radios han cerrado en los últimos dos años y medio.

De acuerdo con el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), desde que Mauricio Macri comenzó a gobernar en diciembre de 2015, perdieron su trabajo más de tres mil trabajadores de medios de comunicación.

En el caso de los medios públicos, a los despidos se les suma el maltrato y la difamación, ya que en muchos casos fueron echados sin aviso previo y se les acusó de hacer periodismo partidario en oposición al gobierno.