Papa pide a arzobispos estar cercanos aunque cueste el “buen nombre”

El Papa Francisco instó hoy a un grupo de arzobispos, a quienes les entregó la indumentaria litúrgica del Palio, a estar cercanos a la gente y tocar “su carne sufriente” aunque eso cueste el “buen...

El Papa Francisco instó hoy a un grupo de arzobispos, a quienes les entregó la indumentaria litúrgica del Palio, a estar cercanos a la gente y tocar “su carne sufriente” aunque eso cueste el “buen nombre”, las comodidades o la posición.

El pontifice usó estas palabras en el sermón de una misa que celebró ante miles de personas en la Plaza de San Pedro del Vaticano con motivo de la fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo.

Como es tradición, al final de la eucaristía otorgó el Palio a 28 nuevos arzobispos (nombrados en sus puestos en los últimos 12 meses), un gesto que simboliza la unidad de esos clérigos con la autoridad del obispo de Roma.

Entre quienes recibieron esa prenda destacan tres mexicanos: Carlos Aguiar Retes, arzobispo de la Ciudad de México; Leopoldo González González, arzobispo de Acapulco, y Pedro Vázquez Villalobos, arzobispo de Antequera, Oaxaca.

“No son pocas las veces que sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Jesús toca la miseria humana, invitándonos a estar con él y a tocar la carne sufriente de los demás”, indicó el pontífice.

Llamó a descubrir los “secreteos” del maligno, unos “cobertizos personales y comunitarios” que mantienen a los cristianos alejados de las necesidades de quienes se encuentran “en el centro de la tormenta humana”.

Aclaró que se trata de “secretos” porque el demonio “seduce a escondidas”, procurando que no se conozca su intención, y se comporta como un “vano enamorado” por querer mantenerse en secreto y no ser descubierto.

Esas tentaciones, siguió, impiden entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y privan, en definitiva, de conocer la fuerza revolucionaria de la ternura de Dios.

Más adelante, el Papa puso en guardia contra los “triunfalismos vacíos”, que están “vacíos de amor, vacíos de servicio, vacíos de compasión, vacíos de pueblo”.