Premiará Festival de San Sebastián a Hirokazu Kore-eda

El cineasta japonés Hirokazu Kore-eda recibirá un Premio Donostia en la edición 66 del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que tendrá lugar del 21 al 29 de septiembre próximos en esa...

El cineasta japonés Hirokazu Kore-eda recibirá un Premio Donostia en la edición 66 del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que tendrá lugar del 21 al 29 de septiembre próximos en esa ciudad norteña del País Vasco.

El director japonés, el primer cineasta asiático en recibir este reconocimiento, ha competido cuatro veces en la Sección Oficial y ha obtenido en dos ocasiones el Premio del Público.

El Premio Donostia reconocerá la contribución al mundo del cine del director japonés y la ceremonia de entrega del premio, que tendrá lugar en el Teatro Victoria Eugenia, se completará con la proyección de “Manbiki kazoku / Shoplifters” (Un asunto de familia), que fue reconocida con la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes.

La programación de “Un asunto de familia”, como Proyección Especial Premio Donostia, supondrá la décima participación de Kore-eda en San Sebastián tras competir en la Sección Oficial con “Wandafuru raifu / After Life” (1998), “Hana yori mo naho / Hana” (2006) y “Aruitemo auritemo / Still Walking” (2008).

Asimismo, con “Kiseki / I wish” (Milagro, 2011) que obtuvo el premio al mejor guión, mientras que en n la sección Zabaltegi Especiales estuvo programada “Nochi-no-hi / The Days After” (2011).

En Perlas fueron presentadas “Soshite chichi ni naru / Like Father, Like Son” (De tal padre, tal hijo, 2013), “Umimachi Diary / Our Little Sister” (Nuestra hermana pequeña, 2015), “Umi yori mo mada fukatu / After the Storm” (Después de la tormenta, 2016) y “Sandome no satsujin / The Third Murder” (El tercer asesinato, 2017).

Nacido en 1962 en Tokio, Hirokazu Kore-eda se graduó en la Universidad de Waseda en 1987 e inició su carrera en el seno de la compañía de producción televisiva TV Man Union, para la que dirigió varios documentales.

Debutó en el cine en 1995 con “Maboroshi no hikari / Maborosi”, una ópera prima que adaptaba una novela de Teru Miyamoto y en la que ya afirmaba el estilo y temas que han sido recurrentes en su obra, como las relaciones familiares y el vacío provocado por la desaparición de los seres queridos.

La película obtuvo la Osella de Oro en la 52 edición del Festival de Venecia y Kore-eda fue reconocido rápidamente como uno de los más prometedores cineastas que, en la década de los 90, estaban llevando a cabo una importante renovación creativa del cine japonés.

Su segunda película, “Wandafuru raifu / After Life” (1998), una original fusión de cine fantástico con técnicas documentales, no hizo sino confirmar su talento tras su estreno en el Festival de San Sebastián.

El Festival de Cannes acogió sus siguientes trabajos: “Distance” (2001), una poética indagación acerca del atentado perpetrado en 1995 por la secta Aum Shinrikyo, fue seleccionada para competir en la Sección Oficial.

Además, su primera y bella incursión en el mundo de la infancia, “Dare mo shiranai / Nobody Knows” (Nadie sabe, 2004), le valió a uno de sus protagonistas, Yagira Yuya, el Premio al Mejor Actor.

Aunque Kore-eda es uno de los grandes cronistas de la vida en el Japón contemporáneo, con “Hana yorimo naho / Hana” (2006) realizó una incursión en el cine histórico y las películas de samuráis, aunque siempre desde una óptica muy personal que rompía las convenciones del género con su mensaje humanista.

Esta película compitió en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, al igual que su emotivo retrato de las relaciones familiares  “Aruitemo auritemo / Still Walking” (2008). “Kûki ningyô / Air Doll” (2009), que tuvo su premier en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes,.

Esta supuso otro sorprendente giro en su carrera al narrar una historia de ciencia-ficción que nunca perdía de vista la eterna preocupación del director por los sentimientos humanos.

En los últimos años, Kore-eda ha seguido privilegiando su interés por la familia y la infancia, a través de una serie de sensibles dramas acerca de la memoria, la pérdida y la agridulce experiencia que supone el simple hecho de vivir, todos ellos estrenados en festivales internacionales.