Papa advierte a cardenales contra intrigas palaciegas y lógicas mundanas

El Papa Francisco advirtió hoy a los 14 nuevos cardenales de la Iglesia Católica contra las intrigas palaciegas y las lógicas mundanas, y les pidió no sentirse superiores a nadie, ni mirar a los...

El Papa Francisco advirtió hoy a los 14 nuevos cardenales de la Iglesia Católica contra las intrigas palaciegas y las lógicas mundanas, y les pidió no sentirse superiores a nadie, ni mirar a los demás por encima del hombro.

“¿De qué sirve ganar el mundo entero si se está corroído por dentro? ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se vive atrapado en intrigas asfixiantes que secan y vuelven estéril el corazón y la misión?”, dijo el Papa, en el sermón de la ceremonia en la cual entregó el birrete rojo a los nuevos purpurados.

Ante miles de personas congregadas en la Basílica de San Pedro del Vaticano, el líder católico presidió un Consistorio Ordinario Público en el que elevó al cardenalato a 11 clérigos “electores”, menores de 80 años, quienes podrían votar por un nuevo Papa en un futuro cónclave.

Junto a ellos, recibieron el capelo cardenalicio otros tres consagrados de más de 80 años, por su contribución y aporte a la Iglesia, entre ellos el arzobispo emérito de Xalapa (México), Sergio Obeso Rivera.

En su homilía, Jorge Mario Bergoglio llamó a los purpurados a centrar la mirada y el corazón en sus discípulos, no permitiendo que las discusiones "estériles y autorreferenciales" ganen espacio en el seno de la comunidad.

El pontífice fustigó las intrigas palaciegas, que se dan también en las curias eclesiásticas, y exhortó a no dejarse derrotar o encerrar por lógicas mundanas que desvían la mirada de lo importante.

“La conversión de nuestros pecados, de nuestros egoísmos, no es ni será nunca un fin en sí misma, sino que apunta principalmente a crecer en fidelidad y disponibilidad para abrazar la misión”, sostuvo.

“Esto de modo que, a la hora de la verdad, especialmente en los momentos difíciles de nuestros hermanos, estemos bien dispuestos y disponibles para acompañar y recibir a todos y a cada uno, y no nos vayamos convirtiendo en exquisitos expulsivos (...) por estar discutiendo y pensando entre nosotros quién será el más importante”, añadió.

El Papa afirmó que cuando los clérigos olvidan su misión y pierden de vista el rostro concreto de sus hermanos, la vida se clausura en la búsqueda de los propios intereses y seguridades.

Bergoglio consideró que cuando comienza a crecer el resentimiento, la tristeza y la desazón; poco a poco queda menos espacio para los demás, para la comunidad eclesial, para los pobres, para escuchar la voz de Dios, se pierde la alegría y se termina secando el corazón.

Aseveró que la mayor condecoración y promoción que los cardenales pueden obtener es servir al pueblo fiel de Dios en el hambriento, en el olvidado, en el encarcelado, en el enfermo, en el adicto, en el abandonado, en personas concretas con sus historias y esperanzas, con sus ilusiones y desilusiones, sus dolores y heridas.