Compite Takaomi Ogata en Jove con cinta que critica a redes sociales

El cineasta japonés Takaomi Ogata compite en la edición 33 de Cinema Jove en Valencia, España, con la cinta “The Hungry Lion”, en la que hace una crítica a la sociedad contemporánea que da por...

El cineasta japonés Takaomi Ogata compite en la edición 33 de Cinema Jove en Valencia, España, con la cinta “The Hungry Lion”, en la que hace una crítica a la sociedad contemporánea que da por ciertos los rumores y los viraliza a través de las redes.

“Busco hacer una crítica social pero también hacer una autocrítica conmigo mismo, es necesario ser consciente de que con los mensajes se puede hacer el bien o el mal”, señaló en entrevista con Notimex, Ogata, conocido por exponer los problemas de la sociedad contemporánea en sus filmes.

Su película anterior, “Sunk in the Womb”, retrató un caso real de violación a menores en Osaka, mientras que en “The Hungry Lion” expone problemas latentes entre los adolescentes, como el suicidio, la violación y el acoso escolar.

De hecho, Ogata afirmó que se inspira en temas cuando se da cuenta de sus propios prejuicios, por ejemplo, contra las mujeres, algo que es básicamente cultural en su país, aunque también le interesan las desgracias, los sucesos tristes y desagradables.

En “The Hungry Lion”, el drama comienza con la detención de un profesor que es acusado de abuso de menores. Cuando se extiende el rumor de que una de las alumnas aparece en un video pornográfico realizado por el maestro, la adolescente es víctima de ciberacoso y del desprecio de su familia, su pareja y sus compañeros.

La cinta, filmada en formato documental, es una crítica a la sociedad japonesa, que a pesar de su modernidad continúa inmersa en la ley del silencio; y a la sociedad en general, con especial atención al papel de los medios de comunicación, que apoyan y fomentan esta nociva tendencia a la imprecisión y a la inmediatez.

El joven cineasta japonés explicó que para hacer “The Hungry Lion” se basó en tres sucesos ocurridos en Japón.

En el primer caso, una estudiante fue asesinada por su expareja, quien después difunde videos que muestran las relaciones sexuales que mantenían, sin embargo, la persona que es más criticada es la víctima.

En el segundo caso, tras haber sido víctima de bullying, un estudiante fue asesinado, y la sociedad en vez de criticar a los que cometieron abusos convierte en blanco a la madre -quien tiene novio-, por dejar que su hijo estuviera solo en la calle, a pesar de que siempre llegaba a casa con moretones o golpes.

En el tercer caso, se reportó la desaparición de una pareja de estudiantes y nadie sabía de ellos. Pese a que los dos fueron asesinados por una tercera persona, los medios especularon que el chico era el culpable de la desaparición de ella, y en esa ocasión las críticas fueron contra lo padres por haberlos descuidado.

“Las redes sociales tienen puntos positivos y negativos, pero hay que hacer un uso consciente de ellas, saber que todo aquello que vemos en redes sociales tiene siempre una intención”, sostuvo.

Ogata consideró que en Japón, las redes sociales se usan generalmente para el mal y no para el bien y puso como ejemplo que movimientos como el #MeToo y Time’s Up, que se han convertido en movimientos mundiales, en su país han tenido poco eco.

En el caso de Japón, las mujeres comenzaron a alzar sus voces un poco más tarde. Mencionó como ejemplo que la periodista Shiori Ito denunció que fue violada sexualmente en una habitación de hotel en 2015 por un periodista de alto rango. La noticia tuvo eco en el extranjero, pero localmente se cubrió tan sólo en parte.

Por otro lado, en las redes sociales Ito fue etiquetada como “una prostituta” y fue blanco de críticas en las que se le calificaba como "trampa de miel". Lo que muestra que movimientos como #MeToo y Time’s Up no han funcionado bien en Japón.

“Lo que trato de transmitir en mis películas es que cuando hay sucesos violentos, difíciles, la gente empatiza con la víctima, pero no hay que olvidar que en cualquier momento uno puede ser victimario”, recalcó.

“Todos pensamos que somos la justicia, pero no necesariamente es así”, concluyó.