En Notimex siempre hubo mejoría, un avance, “siempre tuve la convicción de que la Agencia nunca dio un paso atrás con los cambios de directores”, y en cada caso se disfrutó, sostiene José Antonio Aspiros Villagómez al rememorar su paso de casi tres décadas en la hoy Agencia de Noticias del Estado Mexicano.

Periodista e investigador de la historia de las agencias noticiosas en el mundo, y de Notimex en especial, hace un recuento de esa trayectoria, de su coordinación en productos emblemáticos para la Agencia, como el servicio de noticias por teléfono “Notifono”, en la integración de un Manual de Estilo, y en sus crónicas para el libro “Notimex, 25 años en la información”, editado en 1994.

Aspiros Villagómez se descalifica como “visionario” (trabajó en la Agencia de 1972 al año 2000, aunque con colaboraciones semanales por dos años más): “no era que dijera Notimex va a llegar a tal meta, sino que iba acompañando los avances de la Agencia y disfrutándolos, sintiendo la satisfacción de ir viendo cada nuevo director, la visión con que ellos llegaban”.

En su opinión, “la etapa más fructífera debe haber sido cuando Notimex creció hacia afuera. Hubo un momento en que empezaron a contratar clientes que antes eran reticentes, los grandes periódicos de la Ciudad de México, por ejemplo”.

“Fue en la época entre Raymundo Riva Palacio, Pablo Hiriart, Rubén Álvarez Mendiola (…) que comenzó a crecer hacia afuera con corresponsalías en el exterior, y a crecer en la República con corresponsalías en los estados, entonces se multiplicó la cantidad y la calidad de la información”.

Miembro de número de la Academia de Geografía e Historia, Aspiros transitó de la Redacción al trabajo reporteril, entre muchas otras responsabilidades, y así cubrió por ejemplo el hallazgo de la Coyolxauhqui en el Templo Mayor, o de los restos de Sor Juana Inés de la Cruz a unos metros de ese lugar.

En aquel momento las herramientas para el periodista iban de acuerdo con los avances tecnológicos: “para que los reporteros dictaran su información tenían radios de comunicación con la Redacción, unos ‘ladrillotes’ con los cuales se reportaban, eran R-1, R-2; con los camarógrafos C-1, C-2, el Jefe de Redacción JR-1, el director; así pasaban datos”, o por vía telefónica.

La nota se escribía a máquina, se corregía y se pasaba a los capturistas, los operadores de teletipos, cada una clasificada por importancia como A, B, C, y esa era la prioridad que le daba el teletipista para su transmisión a los suscriptores que podían recibir por microondas o línea telefónica, y esto era posible a través de la Torre de Telecomunicaciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Cuando Pedro Ferriz concluyó su gestión (1982), “dijo que Notimex había aumentado de seis a cien suscriptores”, recuerda Aspiros y estima que a mediados de esa década “andaríamos por 200”, aunque hubo una etapa en la que se hablaba de “servicios cliente”, por lo que si uno recibía texto, telefotografía, audio y video, contaba como cuatro. Además, se mantenía el servicio al público en general vía Notifono.

La autoría de las crónicas del libro “Notimex, 25 años en la información”, fue fruto de la diversidad de funciones que desempeñó en la Agencia: coordinador de Notifono, de Telefotografía; jefe de Redacción, de “Features”, de Servicios Especiales; subdirector de Redacción, y después vendría la Subdirección de Información y su gestión como encargado del despacho de la Dirección de Operaciones Nacionales.

Esa trayectoria, sumada a la experiencia previa en dos agencias informativas, derivó en la confianza para aquel encargo de Rubén Álvarez Mendiola y que hoy constituye una memoria del acontecer informativo en ese primer cuarto de siglo de existencia de la entonces Agencia Mexicana de Noticias.

La siguiente administración fue encabezada por Jorge Medina Viedas, y “lo más importante que hicimos ahí fue el Manual de Estilo que salió en el año 99 y se reeditó en el año 2000”, y en parte atribuye a ese trabajo coordinado la mejora en la calidad de la información; aunque antes hubo intentos para reconstruir un Manual de 1972.

Cada etapa quedó registrada en su libro inédito “La Historia de Notimex”, incluyendo la visita de un presidente de la República, para inaugurar en 1984 las instalaciones de Notimex en la colonia Del Valle; las satisfacciones y sinsabores de algunos cambios de área, y el deseo permanente de ver a Notimex como hoy la aprecia: “bien posicionada, en la competencia con todas las agencias importantes en el mundo”.