Ensayista, cronista y crítico literario, profesor de literatura y periodismo en la en la Universidad Nacional Autónoma de México, Ignacio Trejo Fuentes (1955), aseguró que el principal medio para escribir bien, es leer.

Durante el ciclo “Leo…luego existo”, celebrado en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el escritor considera que al igual que otros oficios, la literatura debe de estudiarse, ‘pues no se nace con un libro en lugar de chupón, se requiere trabajar y estudiar’.

Acompañado del primer actor Carlos Bracho, Ignacio Trejo ofreció detalles de su obra “Hace un mes que no baila el muñeco”, una novela que ofrece una mezcla de historias que a su vez contienen narraciones más cortas, la mayoría de ellos con un desenlace funesto.

“Esta novela tiene una estructura muy bien armada, en la que intervienen varios actores: el médico, el muñeco, y sin diferentes voces en las que cada uno debe adquirir su propio tono”, dijo el autor al detallar sobre este trabajo editado en el 2001.

Explicó que el titulo de la obra, obedece a que un día se encontraba en una fiesta y el grupo tocaba una pieza cuyo estribillo era ‘hace un mes que no baila el muñeco’, lo que consideró que sería buen título de algún libro.

“Y después invente toda la historia para justificarlo y tiempo después, en la presentación del texto, un amigo me dijo que el texto tenía connotaciones sexuales. Pero lo hice sin intención alguna y al final me gusto como quedo”, señaló el autor quien agregó que el personaje central de la obra es un tipo que se la pasa hablando del mar, además de ser un buen bailarín.

El actor Carlos Bracho, aseguró que la presentación en la Sala Manuel M. Ponce, da lugar a la celebración por los 40 años de Trejo Fuentes como escritor.

“La Pedro, fue una errancia sin fin por los caminos de la desolación, una vida enmarañada que se fue destejiendo con absoluta sordidez, hasta desembocar esa muerte nunca antes calculada, aunque feroz, en ese coronario acaso inmerecido.

La del muñeco en cambio, fue revestida por la felicidad emboscada en sonrisas de mujer, en un juego armonioso y sin límites alejado de cualquier sombra amenazante, fue la suya, una vida que no dio pie para imaginar la desventura de su resolución y es que "Pedro" envejeció al lado del lecho de su madre enferma y loca”, leyó el actor sobre las primeras líneas de esta obra de Fuentes.

Al referirse a su entrañable amigo como un escritor que maneja el idioma como un ‘maestro’, Bracho, criticó el que jóvenes mexicanos no saben hablar a la hora de expresarse.

“Nacho y yo hemos hecho la prueba en la calle, de que muchos jóvenes no saben hilar palabras con un sentido específico y esto, porque ahora los domina inventos del hombre blanco, (celular) y ustedes saben que los psicólogos dicen que este es un vicio que te atrofia la mente”, destacó.

“Hace un mes que no baila el muñeco”, es la historia de unos amigos, que en pos de apaciguar el sufrimiento de uno de ellos, desencadenan una serie de acontecimientos que adquieren una dimensión insospechada y que a la postre pagarán con creces.

Catalogada por algunos como una novela a la que "nada le sobra y nada le falta", este texto del también autor de "Tu párvula boca" (2003), es un libro cuyos personajes se volverán entrañables para todo aquel que lea esta historia y sus demás relatos, entre ellos, el de un hombre que nunca conoció aquello que más le fascinaba: el mar.

A lo largo de las páginas, se deambula por escenas de excesos, burdeles, borracheras, confesiones de prostitutas, galantería, naufragios, sirenas y peces de colores, pero también experimentaremos la sordidez de la soledad, la culpa y el escarnio.