La Secretaría de Agricultura, a través del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), impulsa estudios y acciones en el combate y control de la planta parásita muérdago enano, la cual ha sido objeto de numerosas investigaciones a nivel nacional e internacional.

Lo anterior porque la infestación del muérdago enano puede ocasionar diferentes daños, como la reducción del crecimiento en altura y diámetro de cedros o cipreses, lo que trae como consecuencia un retraso en el periodo de aprovechamiento, aunado a la muerte del arbolado joven, apuntó.

Explicó que los trabajos se centraron en recopilar la información actualizada sobre muérdago enano y proporcionar herramientas en la toma de decisiones de combate a nivel local y regional, que sean prácticas y oportunas.

El combate a estas plantas parásitas representan un gran desafío porque se presentan en casi todos los ecosistemas naturales y existen diez géneros, con al menos 150 especies, acotó la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

La dependencia aseguró que la prevención es el método más económico y eficiente para reducir el impacto, pues desde su inicio todos los árboles infestados deben ser extraídos y quemados en todas las áreas de regeneración, sobre todo, antes de que pueda infectar una nueva zona.

La poda de los muérdagos grandes, conocidos como “escobas de bruja”, provocan un incremento del vigor y tiempo de vida de los árboles fuertemente infestados.

La poda de ramas infestadas se realiza cuando hay árboles pequeños ligeramente afectados o exista probabilidad de que sean infestados.

En el control de químico de muérdago, indicó, los mejores resultados se han obtenido con el empleo de 2, 4 D, MCP 4 2 metil, 4 cloro fenoxi y Etephon (2 cloroetil del ácido fosfórico), aunque la medida sólo es aplicable en árboles jóvenes en aspersión dirigida al muérdago, ya que los herbicidas causan fitotoxicidad al hospedero y con el Etephon se observan resurgimiento del muérdago

En el control biológico se evalúan hongos fitopatógenos, de los cuales los más promisorios son Colletotrichum gloesporoides, neonectria neomacrospora y pestalotiopsis spp.

La Sagarpa señaló que la diversidad de este género es más grande en las zonas templadas, y el mayor número de especies se ubica en el noroeste de México, en Chihuahua y Durango se encuentran 13 taxones (especies).